Busca tus palabras

17 febrero 2012


En el DRAE se define: Majunche (De macuache). 1. adj. coloq. Ven. De calidad inferior, deslucido, mediocre.

La utilización de lenguaje memorable, peyorativo o positivo, es de las herramientas más eficientes en la colocación de mensajes políticos. Pero siempre privará la emoción que acompaña ese lenguaje, sobre la palabra misma. Podemos tener los mejores discursos, pero si no sabemos cómo decirlos, serán letras perdidas. Recordemos la campaña presidencial de Manuel Rosales y su empecinado esfuerzo con términos como gallardía, hidalguía y coraje.

Pareciera que, la obsesiva repetición de la palabra se convirtió en una simple proyección que le autodefine, por su impostado esfuerzo, por los verbos con los que acompañó su mensaje amenazante. Pedir ser confrontado es admitir que has sido desalojado del interés general. Imagino que es harto complejo acostumbrarse a ser el eje de cualquier noticia que se produzca en el país, y encontrarte desplazado no por un hombre, si no por un esfuerzo consolidado de unidad, respaldado en la voluntad civil y democrática de tres millones de venezolanos.

Su silencio en los días más importantes de la contienda electoral, se vio cubierto con el brío de sus partidarios mejor beneficiados, y abarcaron un baremo que incluyó: la deslegitimación del CNE, el señalamiento de la trampa como única ruta de explicación a la cifra, la celeridad procesal del TSJ para una sentencia que impidiera salvaguardar la identidad de los votantes, la muerte de un joven culpa de la policía de Aragua; y campañas antisemitas y homofóbicas en medios del Estado.

Pero llegó la celebración de los 193 años del Congreso de Angostura y rompió su silencio. Como ocurriera el pasado 4 de febrero, una versión desmejorada y errática del arengador feroz, fue sustituida por un hombre con visos de niño malcriado buscando la atención de quién sea. ¡Angostura daba para tanto! La Gran Colombia, la unidad, el sueño bolivariano, la gesta, ¡tanta palabra noble!, y prefirió dedicarle un 99% de su tiempo activo a la mención obsesiva del candidato ganador en las Primarias. No habló con altivez, habló con rabia. Se dijo estadista y no “un tira piedra de barrio”, y sin embargo el ejemplo sirvió como otra proyección que define su carácter abyecto. Todo lo que dijo, ya lo ha dicho.

Tan notable era su cansancio, que esa audiencia acostumbrada a aplaudir cada respiración que separe sus frases, permaneció mucho tiempo en silencio, sin risas, sin victorias, sin uh ni ah. La propia señora Eckhout equivocó un par de veces el momento, levantándose de su silla para brindarle mayor primacía a las ideas de su líder, pero nadie más lo hizo, porque él no lo hizo. No puede levantarse. Invirtió sólo 30 segundos, en remedar la frase de Bolívar en la que invita a los que quieran patria. La espada no sirvió. Él ha regalado réplicas a cuanto villano gobierna en el orbe. Él, sepultó su valor simbólico.

Ayer no fue diferente. Con un disfraz de parca parisina, repitió las mismas simplezas. Pero, el interés que dominó su discurso no residió en los graduandos, ni en la medicina, la salud o la vida.  Dejé de verle cuando el conteo del término majunche alcanzó las 72 veces. Cuando dijo majunche yo escuché Capriles, y donde hubo amenazas yo escuché reconocimiento: al alcance de esta victoria, al tiempo de la campaña, a las ventajas competitivas de un atleta de 39 años, que no ha perdido una sola elección, con un discurso inclusivo, con buen humor, con el garbo que él ya perdió, con la soltería que le hace recuperar promesas de amor en cualquier visita. 

Y es que él sabe de eso. Él vivió esas mieles y deberá enfrentarse con su nueva realidad: ya no es joven, ni semental; ya no es promesa, ni futuro. Él es el pasado, con 12 años de ineficiencia sistemática, capaz de imponer una cadena para entregar sólo 50 de las 150.000 casas prometidas para el año pasado; obviando la tragedia del pueblo de Maturín tras el derrame petrolero; dirigiendo sus cámaras, insultando, insultando, insultando.

No voy a legitimar un insulto. Si te parece que el ejercicio creativo de transformar ese insulto en unas siglas, es una manera de soslayar su verdadera acepción, cometes un error. No le hagas el favor. No adoptes su lenguaje memorable como método de confrontación.

Tú y yo somos ciudadanos, venezolanos, electores; somos oposición, somos la opción, y después de mucho trabajo y esfuerzo, político y civil, hay un camino. Transítalo con tus términos, habla de progreso, de reconciliación, de respeto y victoria. Habla desde la responsabilidad de multiplicar nuestros votos con argumentos, de tutelar una campaña que buscará debilitarnos desde muchos flancos, y por eso necesitamos del poder generativo de las palabras: usándolas a nuestro favor, posicionando nuestras ideas.

No me interesa si está asustado, sólo sé que ya es pasado, y el único discurso de calidad inferior, deslucido y mediocre, es el suyo.

Busca tus palabras.

7 comentarios:

Daniela Primera dijo...

Como siempre el venezolano ridiculizando cada cosa seria que se le presenta, acertadas palabras "busca tus palabras"

Flavio dijo...

Qué belleza de texto Naky. Me creció el amor! UN abrazote desde Lisboa

fgarcia dijo...

Impecable Naky. Gracias una vez más.

Naky Soto Parra dijo...

¡Son todos muy gentiles!
¡Muchas gracias!
:)

Alí Reyes H. dijo...

El autócrata se siente desplazado y opta por formar un berrinche. Peor para él.
Pero lo nuevo que saco de esta entrada es que no debemos adoptar sus términos para adjetivarnos como algunos pretenden con las fulanas siglas ¡USEMOS NUESTRAS PROPIAS PALABRAS! Por lo demás, sigamos como vamos, sin prisa pero sin pausa, eso si, sin pararle pelota a su perorata

unocontodo dijo...

Lo que me preocupa, es que así, (creo) que opinamos pocos...

Está bien que tome el humor con inteligencia y me burle de mi mismo, si soy un gordito o medio enano.. aspectos propios y que vivirán conmigo.... pero no voy autodenominarme Majunche, cuando es algo que no forma parte ni de mi proceder ni de la forma en cómo hago las cosas...

No entendí esa reacción de muchos, al aceptar el término argumentando que si ser majunche es estar en contra de lo que es realmente majunche entonces soy majunche... Fail!

Naky Soto Parra dijo...

Ahí está el asunto Alí y Horacio, son muchos los que creen que logrando transformar el término en burla, le restan valor a la agresión y terminan apropiándose en positivo.
Coincidimos, un insulto no deja de serlo porque yo me invente un significante. Empero, no es gratuito que nazca en el seno de una generación que usa los términos "marico y guevón" como reemplazos al "chamo o pana".
Asistimos entonces a una apreciación diferente del lenguaje, de uno muy limitado, en tránsito a una globalización bastante extraña, minada de anglicismos, donde resulta más valioso que hables mejor el inglés que el español, y por ello la acepción de los insultos es una necedad frente a la ausencia de un vocabulario mas extenso.