No olvido la cara de desconcierto de Pablo Pérez. A diferencia del equilibrio de todas las imágenes de cierre de los debates anteriores, donde todos los candidatos en paralelo elevaban sus manos advirtiendo a la audiencia que allí estaban y eran muchos; la imagen de ayer fue un ejercicio de proxémica.
Henrique en la esquina izquierda -o sea, el primero- con su mano elevada. A su lado, por detrás de él y palmeando su espalda, Leopoldo López, que al tiempo abrazaba a Diego Arria, conformando su propio trío. Arria levantaba su mano izquierda, con María Corina al centro y adelantada, levantando su mano derecha con una sonrisa espléndida, y por primera vez deja que el cabello cubra sus orejas. Su mano fue la más alta de todo el grupo. Con la izquierda, mantiene enlazado a Pablo Pérez.
Pero no había polvo traslúcido capaz de frenar el sudor de Pérez. El anuncio de Leopoldo no sólo impidió que mostrase su palma -lección inequívoca de lenguaje corporal para la transmisión de transparencia- sino que eligió elevar su dedo su pulgar, cerrando el puño con vehemencia. Marcó distancia con Pablo Medina, que lucía como el tío impertinente de cualquier familia. Su corbata de panal de abeja y rayas de tigre siberiano, destacaba sus párpados demasiado hinchados para entender si el maquillaje le produjo una reacción alérgica, o acaso lleva muchos días sin dormir.
El anuncio de Leopoldo mandó al carrizo el resto de los contenidos del debate. En un minuto la palabra Capoldo fue tendencia local en Twitter. En simultáneo “Leopoldo y Capriles” se convirtió en tendencia mundial. Nuestra dedicación a esta herramienta es impresionante.
Otro formato
Agradecida con los organizadores. Sentar a los candidatos fue un acto de consideración importante, aún con la limitación que supone para su gestualidad. Román Lozinski lo hizo muy bien, con el tono que suele utilizar para sus entrevistas radiales, proveyendo un mejor estímulo para las respuestas de los candidatos.
Admito que me fastidia el empeño de Diego Arria en desmarcarse. Si acaso resultó insuficiente la renuencia a firmar el acuerdo de la Mesa de la Unidad Democrática, nuevamente apostó por responder lo que quería con independencia de las preguntas formuladas. Sólo María Corina le habló al Presidente. De igual modo, Pablo Pérez volvió a hablar de sí mismo en tercera persona y se le enredó la lengua varias veces. Arria que quiere entregarle el poder a María Corina. María Corina intentando rivalizar -sin éxito- con Capriles.
Por último, el recurso de la mujer que se les acerca llorando en alguna zona popular con una tragedia, fue utilizado demasiadas veces. Son candidatos, no imanes de desgracias. Sabroso será el día en el que narren cómo fue que la doña aquella le agarró los genitales a Leopoldo; como un tipo le dijo a María Corina que está buenísima; las muchas mujeres que le gritan a Capriles que se case con ellas, o el monumental palo de ron que se metió Pérez en la feria. También pasan cosas buenas en campaña, gente que se acerca con buenas energías a decirles que votará por ellos. No los olviden. En la alegría también hay solidaridad.
¿Quién subió?
María Corina. Prescindir de las cifras fue una decisión acertada. Sus mensajes fueron diseñados incluso actitudinalmente. En resumen: éstas no son unas elecciones regulares, por eso hay que ganarlas con amplia ventaja para contar con el piso político de la gobernabilidad, además del valor histórico de derrotar a Chávez. Insistió en la necesidad de sacar a los cubanos de nuestros sistemas de inteligencia y seguridad. Habló varias veces desde el rol de la Presidente ya electa, utilizando los términos capacidad, potestad, voluntad y el gran verbo gobernar. El chance de hablar de la Venezuela del 2018 lo usó para colocar su "Voten por mí". Su mejor frase: Lo mejor que tenemos en Venezuela, son los venezolanos.
Leopoldo López. Recurrió al exitoso guión de su cuña más difundida: ¡vean esa Venezuela! Con mayor emocionalidad, sonrisa de contento, la semblanza del optimismo, se la crea usted o no. Ese, es otro punto. Refrescó la voz, menos adusto, más jovial y con el discurso en lo que está por venir, en lo que se puede lograr, en lo que va a pasar. Él como el candidato del 2018, pues, del "Hecho en Venezuela". Su mejor frase: el 7 de octubre se elegirá una visión de país.
¿Quién bajó?
Henrique Capriles. Con menos contenido que en ocasiones anteriores, lucía más bien cansado -y debe estarlo-. Colocó buenos contenidos sobre sus áreas más importantes: un gobierno que garantice seguridad social, capacitación y educación; el petróleo como motor para diversificar nuestra economía y la descentralización como camino hacia el progreso, pues cuanto más se acerca la solución a la comunidad, más asertivo será el resultado. Su mejor frase: A quien tiene un empleo de calidad, el hambre no le toca la puerta.
Diego Arria. Quiere un gobierno de transición de 3 años. Quiere una Asamblea Nacional Constituyente que habilite una gestión de gobierno eficiente. Insiste en la necesidad de desarticular las mafias de cúpulas de las FFAA y crear un cuerpo de paz en la frontera colombo-venezolana; amén de cambiar el marco de relaciones internacionales de Venezuela. Es difícil establecer si sus menciones a sus logros diplomáticos y políticos son un mero ejercicio de egolatría o de verdad sirven como aval a su peculiar manera de entender cómo iniciar un cambio sostenible. Su mejor frase: soy independiente de todos los partidos políticos y grupos económicos, eso me da el privilegio de ser diferente. Yo erradicaré el miedo.
Pablo Pérez. Demasiado populismo para un ratico. Becas en el exterior, el compromiso de la no reelección, la fe en el emprendedor, la deuda del petróleo con el sistema de seguridad social, etc. Forzadas referencias a la familia, los valores y la familia y los valores. Eso de ser el primer Presidente nacido en la descentralización, además del padre de todos los venezolanos, supera cualquier complejo de Edipo conocido. Su mejor frase: salir de abajo, echar pa' lante y vivir mejor.
¿Quién se mantuvo?
Pablo Medina. Atado a cualquier respuesta, colocó su único mensaje clave: hay que convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Se mantuvo allí, abajo, en el índice del No Votarán. Debería retirarse y disculparse. Es el momento. Su mejor frase: el gobierno está derrotado, sin embargo tiene el control del CNE.
Todos estamos expectantes por la rueda de prensa de las 11:00 a.m. Las especulaciones sobre los apoyos a los candidatos de Primero Justicia o Voluntad Popular en diversas regiones pareciera depender de este anuncio. Aquí vamos, falta poco.






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