Pareciera que 13 años de militarismo no han mermado la prerrogativa
que la antipolítica forjó en mi generación.
Las reacciones que he
recopilado tras el anuncio de la alianza “Capoldo”, hacen evidente lo lento que puede ser el aprendizaje
sociopolítico, otorgándole prevalencia a la tirria sobre la racionalidad, fertilizándole
el terreno de subsistencia al PopStar, y negándonos la posibilidad de cambiar.
No es alianza, es macolla. El Pacto del Country Club. Los votos no pueden
endosarse. Estas frases vienen de la oposición, contra la oposición. La
cercanía de las elecciones primarias amplifica el efecto de elefante en
cristalería de cada declaración brindada por los representantes de los
candidatos que se medirán el 12 de febrero.
Barboza lucía ayer como el canciller Palpatine, y juro que
no entendí las caras de satisfacción de Miguel Ángel Rodríguez o Diego Scharifker, habida cuenta de su triste mensaje. Dudo que su
ejercicio le haya sumado votos a Pablo Pérez. Pero mayor es mi incertidumbre
ante la permuta -voluntaria o impostada- que deberán ejecutar una vez se
conozca el resultado de las elecciones primarias. ¿Podrá Barboza contribuir a
la campaña de alguien distinto a Pérez? ¿Podrá alguien creer la legitimidad de
sus palabras?
Una querida blogger me respondió, ante el escenario de la
victoria de Capriles en las primarias: “…llorando y todo lo haría
(votar por él). Pero de todos es el único al q detesto”.
Ser demócratas incorpora el derecho a disentir, a discutir,
a criticar y contrastar nuestras opciones, pero debo incorporar un acertado
mensaje de María Corina Machado: éstas no son unas elecciones regulares. No
estamos en democracia, pero debe ser más barato fingir que sí. Nadie quiere
tragar grueso, postergar su contrariedad, actuamos en la fábula que
eficientemente ha construido este gobierno, y entonces desde este lado del
terreno se lanzan ataques más feroces contra aquellos a los que muy
probablemente nos toque apoyar luego.
Pensé en mi mamá. Noris Teresa siempre aplicó una fórmula
que aún hoy agradezco: ante las barbaridades cometidas públicamente por sus
hijos, en la escena del crimen se limitaba a decir, pelando los ojos: “en la
casa hablamos”. El camino hasta el supuesto cadalso solía hacerse eterno –nadie
sin sentencia puede estar en paz- pero sin duda, el tránsito contribuía a
calmar su rabia y optar por un regaño antes que meternos un sopapo por nuestros
errores. Era un acto de sensatez, la aplicación materna de los trapos sucios se lavan en la casa, y la diferencia con muchas
madres que pegándoles públicamente a sus hijos, apostaban a corregirles mientras
les laceraban la autoestima.
Y no. No somos libres de expresar lo que nos de la gana. No
es verdad.
Sugiero que, antes de esguazar al candidato que peor les
caiga o hacer recuento de las pésimas decisiones políticas de algunos partidos
políticos de oposición, comparen a ese sujeto con el PopStar y a ese partido
con el PSUV.
Un reciente ejemplo resume qué es el pensamiento único. La línea
de respuesta “oficial” ante la foto de Rosinés con su abanico de dólares, es que
divulgarla es un acto más de bajeza de la derecha. Nadie habla de los dólares.
De la incongruencia. De lo que simbólicamente resume la foto. Sólo un grupo de
mamadores de gallo ha versionado la imagen para jugar. Nada más.
Es la hija del máximo líder y en consecuencia no puede ser cuestionada;
como los Ipods oficiales, las laptops o los geolocalizadores que utilizan
cualquier software menos alguno libre. ¿Se imaginan si la foto la hubiese
publicado el hijo de María Corina o el de Pablo Pérez?
Yo no quiero una línea
única, no quiero un partido único, no quiero un máximo líder. Yo quiero
disentir, discutir, criticar y contrastar, pero primero tengo que ganarle a un
hombre que sólo sabe ser candidato, que cuenta con todos los recursos del
Estado, con todos los poderes públicos, con una nutrida chequera personal
producto del endeudamiento masivo con China; un tipo sin escrúpulos, militar,
que se cree ungido, una deidad que igual supera el cáncer que destroza toda
opción de paz social, con tal de permanecer en el poder.
Para ganarle al PopStar, tenemos que ganarnos a nosotros mismos, o
como decía Noris Teresa, en la casa hablamos.






1 comentarios:
Querida Naky:
¿13 años de militarismo?. Revisando la historia uno puede darse cuenta de que el militarismo ha prevalecido en Venezuela desde los mismísimos tiempos del caudillismo y sus derivaciones, pasando por las dictaduras y gobiernos seudodemócratas y los golpes cívico militares hasta el sol de hoy. El militarismo es tan criollo como la arepa. No fue inventado hace 13 años.
El resentimiento que ha producido la declinación de Lopez en favor de Radonski se debe a ese terco ejercicio de mirar para otro lado cuando de reconocer que estos tipos son todos políticos se trata y por lo tanto actúan como tal todos exactamente iguales, sean rojitos o sean antirojitos, y hablan igual, y pactan igual, y les gusta negociar cargos y recibir dinero. Causas únicas de "declinaciones" y "alianzas" en política. Decir que lo hacen por "la unidad" es como mucho un chiste de mal gusto, tal como lo han hecho ellos en sus shows televisados.
Barboza en sus infelices declaraciones lo que ha dejado ver es el verdadero pensamiento de los políticos, de estos políticos que juegan a pintar un escenario terrorífico de dictadura y régímen totalitario en el cual, de todas maneras, su primer pensamiento es su propio provecho político traducido en poder y dinero. Su juego no es contra el gobierno, al cual saben que no pueden vencer porque no tienen ni argumentos, ni ideas, ni programa, ni trabajo político serio hecho. Su juego es de unos contra otros los de la misma oposición, buscando posicionarse lo mejor posible para obtener las máximas ganancias en dinero y poder (dinero y poder para ellos mismos y sus macoyas) cuando finalmente la naturaleza se encargue de sacar del medio a un tipo al cual no pueden vencer en ningún terreno.
"Así de marañera es la política y la politiquería, duélale a quien le duélale"
Y seguirá siendo así mientras nos quieran hacer creer que hoy no hay democracia pero ayer sí y mañana también habrá, cuando la verdad verdadera es que todavía aquí ninguno de nosotros sabe con qué es que se come eso.
Un abrazo casero!
Petrusco
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