Con Jessy y Edgar sorteamos lugares para comer, quedando en el tope de la selección la feria peruana cerquita de Colegio de Ingenieros. Murió mi tía Angelina. Disfruté todos los capítulos de Games of Thrones, Modern Family, Dexter, Downton Abbey, Suits, Black Mirror y Thundercats. He sido feliz en cada encuentro y conversación con Karolina, Amelvi, Josemir, Nelson, Pedroski, Richard, Efrén, Tobi, Carlos Sánchez, Silmariat, Patxi y mi hermosa familia de LyV. ¡Elecé conoció a Jorge Lanata! Mi querida María Eugenia superó una cirugía en su cerebro y hoy vive en España con su mamá y su hermana. Viví con espíritu de Tano Pasman cada partido de la Remolacha Mecánica, la Vinotinto, y aún no supero la injusta victoria de Paraguay en penales. Se acabó la saga de Harry Potter y la vimos en pre estreno entre seiscientos locos con disfraces y actitudes más cercanas a Bárbula que a Howgarts. Cada palabra de mi Adriancho, cada risa de mi Larissa, despejaron cualquier problema, junto a Miranda son la extensión del mejor regalo que mis padres me dieron para la vida y vuelvo a prometerles a Liz, Carlos Eduardo, Erving y Naya que seguiré siendo una tía insoportablemente consentidora, como Zeni, siempre entre nosotros, siempre de nosotros. Leí libros extraordinarios, regalé y me regalaron otros maravillosos, en la biblioteca tengo pendientes como 5 y en el Kindle, si algún día lo suelta mi consorte, debo tener otros tantos. Mis padres cumplieron sus bodas de oro, ¡son mis héroes! Fuimos a Río Chico y con todos los recortes de luz y los mosquitos vampiros, agradezco cada aspiración de aire salado, cada vuelo de las miríadas de pajaritos que pasaron sobre nosotros. Cociné con gusto. Superamos una hospitalización de papá y aquí sigue con su risa. Superamos igual el pésimo servicio de Digitel, Inter y la desinstitucionalización de fiscales de tránsito corruptos. ¡Vino Nathi con Aida! Nos regalaron a Trapo. Cumplimos 5 años de novios y 2 de esposos. Murió el tío Avelino. Conocí gente extraordinaria, por momentos, por ratos, incluso en un flash, y me regalaron sus historias, y escribí por ellos y para ellos. Me mojé bajo la lluvia casi una semana consecutiva, porque no hubo paraguas que pudiera con la brisa y un sistema de alcantarillado colapsado. Me nombraron madrina de la boda de quien fue mi madrina de boda (ya tenemos anillos, vestido, zapatos y novio). Se casa Titi. Se casa Corina. Volví a dar clases, a disfrutar cada rostro y cada voz, ratificando mi certeza de lo mucho que me gusta hacerlo. Vi el Cascanueces con Amanda y Sara bailando en escena, y el brillo de los ojos de Ana María más potente que el mejor reflector del teatro. Karolina y Gianni han afrontado las agendas de su madres con una entereza que me conmueve y compromete. Amo el trabajo de Elecé y el mío aún más. Quisiera estar en Cumaná, abrazar a mis sobrinos inmensos, a mis hermanas, a mis tíos favoritos, con la promesa de la otra costa, allí.
Reunimos a nuestras familias varias veces en el año, y hoy será la próxima, para que el abrazo de cada uno de los que nos ha dado vida, multiplique el valor de los días por venir. Yo quiero que los suyos, también lleguen repletos de amor, de salud, de cosas por hacer, de elecciones, de cambios y ganas:
¡bienvenido sea el 2012!
(Y que todos los profetas neo-mayas se vayan al cipote, con el calendario en un bolsillo)






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