"Traigo un ramillete de un lindo rosal"

31 diciembre 2011

Arrancamos en la emergencia de una clínica cumanesa por un intenso dolor en la cadera de mi papá; era el 1ero de enero y vimos con ilusión como el relajante muscular surtía efecto, tanto que seis horas más tarde regresaba a casa de mi tía Teté, bailando y sonriéndole a todos con la certeza de un año nuevo. Se fue Luisa a Montpellier, con su novio endulzándole la vida y la agronomía los proyectos futuros. Disfrutamos la primera Orsai, maravillados con su calidad, con el batacazo editorial que resultó la apuesta del brillante Casciari. Viví el cierre de mi peor semestre de postgrado, y gocé un puyero con el cuarto y último, sin dejar de extrañar a Esteban, pero agradeciendo cada papelito con Nadia, cada intercambio con Hernáez, y el inmenso amor de Jogreg, aplomado hasta en mis convulsiones, divertido hasta con la Umbridge. Con Gaby viví un robo en la autopista y aún lamento su pérdida. ¡Nació Miranda Isabella!, rodeada de mucha gente que aplaudió junto con mi corazón la llegada de mi sobrinita hermosa. Elecé viajó sopotocientas veces y conoció más personas dispuestas a brindarle valor de red a sus acciones y emprendimientos sociales. Agradecí la existencia de Skype más que el papel toillete. Jomi se fue a Chile, pasando de LyV a LyD. Vino Gianni, se fue su padre, trabajamos con dedicación en un proyecto aún por arrancar, volvió a marcharse. Vino mi querido Storm, y agradecí que una cena bastara para entender que los amigos jamás perdemos el hilo de nuestras conversaciones. Eumelys entregó su tesis, se gradúo, su nena se gradúo con ella, y todos las aplaudimos ambas. Murió Gorigus. Se me partió un diente y una gentil odontóloga me atendió de emergencia a las 9 de la noche.  ¡Me caí por unas escaleras dejando por saldo el uso de férula, muletas, walker, bandas elásticas de fisioterapia, la revalorización de las zapatillas, una extraña lejanía con cualquier tipo de tacón y una ardentía fastidiosa cada vez que el frío apremia. Mi cabello se resiste a crecer y soy la reina del frizz, del despeinado. Sigo sin adelgazar. 

Con Jessy y Edgar sorteamos lugares para comer, quedando en el tope de la selección la feria peruana cerquita de Colegio de Ingenieros. Murió mi tía Angelina. Disfruté todos los capítulos de Games of Thrones, Modern Family, Dexter, Downton Abbey, Suits, Black Mirror y Thundercats. He sido feliz en cada encuentro y conversación con Karolina, Amelvi, Josemir, Nelson, Pedroski, Richard, Efrén, Tobi, Carlos Sánchez, Silmariat, Patxi y mi hermosa familia de LyV. ¡Elecé conoció a Jorge Lanata! Mi querida María Eugenia superó una cirugía en su cerebro y hoy vive en España con su mamá y su hermana. Viví con espíritu de Tano Pasman cada partido de la Remolacha Mecánica, la Vinotinto, y aún no supero la injusta victoria de Paraguay en penales. Se acabó la saga de Harry Potter y la vimos en pre estreno entre seiscientos locos con disfraces y actitudes más cercanas a Bárbula que a Howgarts. Cada palabra de mi Adriancho, cada risa de mi Larissa, despejaron cualquier problema, junto a Miranda son la extensión del mejor regalo que mis padres me dieron para la vida y vuelvo a prometerles a Liz, Carlos Eduardo, Erving y Naya que seguiré siendo una tía insoportablemente consentidora, como Zeni, siempre entre nosotros, siempre de nosotros. Leí libros extraordinarios, regalé y me regalaron otros maravillosos, en la biblioteca tengo pendientes como 5 y en el Kindle, si algún día lo suelta mi consorte, debo tener otros tantos. Mis padres cumplieron sus bodas de oro, ¡son mis héroes! Fuimos a Río Chico y con todos los recortes de luz y los mosquitos vampiros, agradezco cada aspiración de aire salado, cada vuelo de las miríadas de pajaritos que pasaron sobre nosotros. Cociné con gusto. Superamos una hospitalización de papá y aquí sigue con su risa. Superamos igual el pésimo servicio de Digitel, Inter y la desinstitucionalización de fiscales de tránsito corruptos. ¡Vino Nathi con Aida! Nos regalaron a Trapo. Cumplimos 5 años de novios y 2 de esposos. Murió el tío Avelino. Conocí gente extraordinaria, por momentos, por ratos, incluso en un flash, y me regalaron sus historias, y escribí por ellos y para ellos. Me mojé bajo la lluvia casi una semana consecutiva, porque no hubo paraguas que pudiera con la brisa y un sistema de alcantarillado colapsado. Me nombraron madrina de la boda de quien fue mi madrina de boda (ya tenemos anillos, vestido, zapatos y novio).  Se casa Titi. Se casa Corina. Volví a dar clases, a disfrutar cada rostro y cada voz, ratificando mi certeza de lo mucho que me gusta hacerlo. Vi el Cascanueces con Amanda y Sara bailando en escena, y el brillo de los ojos de Ana María más potente que el mejor reflector del teatro. Karolina y Gianni han afrontado las agendas de su madres con una entereza que me conmueve y compromete. Amo el trabajo de Elecé y el mío aún más. Quisiera estar en Cumaná, abrazar a mis sobrinos inmensos, a mis hermanas, a mis tíos favoritos, con la promesa de la otra costa, allí.

Reunimos a nuestras familias varias veces en el año, y hoy será la próxima, para que el abrazo de cada uno de los que nos ha dado vida, multiplique el valor de los días por venir. Yo quiero que los suyos, también lleguen repletos de amor, de salud, de cosas por hacer, de elecciones, de cambios y ganas: 
¡bienvenido sea el 2012!



(Y que todos los profetas neo-mayas se vayan al cipote, con el calendario en un bolsillo)      

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