Fue el testigo de la confesión de Guaco. Siempre con el mismo compás: separa el ejemplar, lo extiende, espera
que lo retiren de su mano y vuelta a empezar. Nadie se agacha a agarrarlo. Esperan
a verlo en su mano para quitárselo, doblarlo, tener algo más. La gratuidad
parece el único gancho con sus letras y su exceso de rojo.
Cuando Guaco se marchó, aún me quedaban 20 minutos de
espera. Giré a mirarlo, a agarrar uno, total, es bueno saber qué dicen en
tantas páginas pagadas con mis impuestos, con los tuyos. Es otra narración
paralela bastante estólida: todo está bien, toda va a pasar. El gerundio es una
maravilla para describir las acciones del PopStar. Conjugar en futuro es lo
mejor para referir las obras que aún no son: el gobierno hará, creará, revisará,
buscará, estudiará, solucionará, á, á, á. No hay muertos en la contraportada.
No hay sucesos. Hay muchas imágenes del PopStar, pero ninguna es reciente.
Hay una resistencia ridícula a su condición de viejo, gordo y calvo. Todo lo
malo es de oposición. Todos los adjetivos calificativos son para desautorizarles,
tienen apodos, pasados oscuros, intenciones perversas. Todos son malos porque
no son socialistas. Algunas descripciones hubiesen servido a los productores del
Batman de los 60’s: por simplistas y absurdas, garantizando en cada línea la
maldad del precandidato opositor. El Guasón fue un guevón. Ramón Guillermo
Aveledo fue el maestro de Magneto. El primero mueve votos –según ellos-, el
segundo puro metal. Otro guevón, y uniformado para más señas.
Tus muecas te delatan. Tu bolso también. ¿Qué haces tú aquí
con ese bolso y esa ropa y ese pelo así? Cierro el periódico, la cosa es conmigo,
celebro que se haya decidido a hablar antes de avanzar una letra más del
pasquín. Vengo a dar una clase, respondo. ¿De política? ¡No chico, de vocería,
es para la gente de la parroquia del San José Obrero! La vocería es política, por si no te habías enterado, espeta mientras
flexiona las rodillas buscando otro paquete de unos 50 periodiquitos.
- Sí lo
es, por eso me encanta.
- ¿Y
ahora el cura se decidió a hacer campaña? La risita socarrona me pone de mal
humor.
- Lees lo
que repartes. No, el cura está preparando a su comunidad para que también
oficien misas.
- ¡Ah
bueno, entonces vamos bien, eso quiere decir que menos hombres están dispuestos
a dejar de coger para dedicarse a un dios!, y vuelve a reír.
(¡Puente-
mensaje, Naky, no lo olvides!) ¿Y este tipo no es tu dios? Así de pelón parece
un buda chimbo, ¿no?
- No es
mi dios pero es un ídolo, el ídolo de una revolución.
- Rima perfecto
con el eslogan de Guillermo Dávila.
La
gente como tú no lo entiende. Agarra aire, una inhalación que prevé el cuento
de leyenda, su resumen, lo que viene, lo que espero. Invítame un guayoyo si
quieres la explicación, ah, y un cigarrito también, es que detalla’os son muy
caros.
Voy y le compro el pedido. Se lo entrego. Me pide que nos
alejemos de los periódicos porque no está bien que la gente lo agarre oliendo a
cigarro. Pero nadie lo agarra, ahí está el detalle. Conforme nos alejamos, la
ruma se queda quieta, nadie se acerca, ni se agacha, pasan de largo buscando su
torniquete.
¿Ves cómo funciona? Los únicos que lo agarran son los locos
que duermen en la calle, no joda, si te descuidas se los llevan todos. A veces
me ha provocado hacerlo, que se lleven esa vaina y ya está, hasta el otro día.
Lo dice casi con dolor, como si le pesara. Pero si algo tengo en la vida es
disciplina, por una miseria igual vengo y entrego todos los paquetes que me
dejan, hay que aprovechar el comienzo del día, si están aquí antes de las seis
a las 8 estoy listo, si no, pues no. La gente lee más en la mañanita, porque
van solos, porque antes de hablarle a un extraño, como tú y yo, se escudan en
esas hojas; algunos sólo ven las fotografías y otros leen los titulares,
muy pocos lo revisan en serio, como lo estabas haciendo tú. Con arrechera
también, ¿o no?
Asiento. No debieras preocuparte mucho, gordita, esto muere
cuando él muera. Todo va a morir con él. No hay hombre nuevo, no hay un cambio,
no hay un coño. Sólo él. Y con él se muere todo. Aspira tan hondo que creo que
se fumó también el filtro. Tose, escupe, pisa el esputo como si barnizara la
losa de cemento. No me ve. Ve los paquetes de periódicos en la misma altura que los dejó cuando
caminamos su café, su cigarro, él y yo.
Si no se lo das en la mano, no lo agarran. Si él no está
para agarrarles la mano no van a agarrar nada. Si fuésemos 4 o 5 repartiendo, esa mierda ya se habría acabado hace rato, pero voluntario, no paga'o.
Voluntario para construir el sentido crítico. La gente se queda con las frases
cortas, las más repetidas. Por eso los titulares, las pancartas, las franelas,
todo ese realero gastado en nada porque igualito mañana viene otro y se van a
poner la franelita con tal y se la regalen. El comandante
tiene la muerte en los ojos, aunque hable, trote, grite, se arreche, haga
cadenas, no es el mismo. A quien se le murió la madre sabe de eso. Y con esto termino,
gordita, yo jamás votaré por otro que no sea él, ninguno, óyeme bien, ni Jaua,
ni el hermano, ni Maduro, ninguno de esos arrastrados entiende este peo como
él.
Lo que hace la sinergia. Estuve a punto de consolarlo, de
decirle que a lo mejor se curaba o era mentira la enfermedad, que no se pusiera
así. Me aguanté. Ni sonreí. Cuando vi a Zoraida asomarse al otro lado de la
estación me dio un ataque de alegría, abrí los brazos, los sacudí, me acomodé
el bolso, regresé la pieza a la cima de su montón más cercano y me agarró la
mano: no te preocupes, eso no me ofende, bastante "Tribuna Popular" repartí
en la vida, siempre me regresaron más de los que vendí, por eso extender la mano
no me pesa.
Y separa el ejemplar.






1 comentarios:
Naky Blue:
La descripción que haces del diario Ciudad CCS es exactamente igual, pero con signo contrario, a la que le cabría a El Universal o a El Nacional. Es un fenómeno de contraposición de pasquines bastante notorio en medio de la batalla comunicacional diaria que nos rodea.
El señor repartidor es un sabio: el chavismo tiene una sola opción candidato/líder. Eso es muy malo. La oposición no tiene ninguna opción. Eso es peor.
"Esto muere cuando él muera". Nada más cierto. Nada sigue siendo, con muy pocas esperanzas de cambio, tan cierto.
Esperemos tener la suficiente claridad y firmeza de espíritu para en ese entonces poder reconstruir esto aunque estemos jaloneados de lado y lado por zombies políticos, mediáticos y empresariales.
La unidad entre los de a pie nacerá de los desinteresados. Esperemos que sean muchísimos más en ese entonces. Yo me anoto.
Un abrazo esperanzado
Petrusco
Publicar un comentario