Dios me lo bendiga
Vivimos en el inmenso engaño de creer, que si estamos más atentos, si cambiamos nuestras rutas para no llegar ni salir siempre por el mismo sitio, si nos acoplamos a la luz del día -bastante corta en estas tardes de invierno-; si vamos en grupo, si no usamos prendas lujosas, ni reloj, ni celular, ni un corotico para escuchar música, seremos presas menos apetecibles y nuestra vulnerabilidad se reduce. Pero eso tiene otras versiones, gente que te dice que como mínimo cargues 20 bolívares en un bolsillo, no sea cosa que por no tener nada, termines de molestar al malandro, y entonces te mate por haberle hecho perder el tiempo. Demasiada violencia para una ciudad caótica, y aquí no hay un Bruno Díaz para encender la Cruz del Ávila con la esperanza que acuda a solventar algún problema de los centenares que ocurren a diario.
El accidente
Elevado de Los Ruices, municipio Sucre, 7:25 p.m, con el tráfico regular de la zona y justo en el medio, se detienen para esperar el fluido que permitirá el semáforo. Delante una Wagoneer del 84. Y por detrás llega un Aveo rojo (la placa es la de la foto), que sin respetar la escena, choca violentamente el carro de mi hermano, haciéndole rebotar contra la camioneta, que como bien saben son prácticamente de acero, por lo que, el relleno del sanduche quedó destrozado.
La mejor defensa es el ataque
Ley fundamental de tránsito: el que llega por detrás pierde el choque. Dentro del carro, el asiento de mi sobrinita de 9 meses de edad se movió lo suficiente con el impacto para hacerla caer, y sus padres se estaban ocupando de ella. El agresor toca el vidrio, mi hermano se baja, al tiempo que lo hace el chofer de la camioneta que le precedía. El agresor grita que no fue su culpa, que él no va a pagar nada, que se va pa'l coño, que quién lo manda. Van juntos a ver la dimensión del choque y es el dueño de la camioneta el que intercede a favor de mi hermano diciéndole que nadie se mueve hasta que llegue la gente de tránsito.
Cambio de estrategia
El agresor separa a mi hermano del otro señor y le dice que tiene cinco mil bolívares dentro del carro, que los tome y dejen eso así. Que él no es el dueño del carro, no tiene seguro y es eso o nada. Mi hermano se niega. El tipo se acelera, lo insulta, lo golpea, lo tumba, interviene mi cuñada a quien también golpea en el forcejeo, se incorpora el dueño de la camioneta, los separa y comienza un palo de agua monumental.
Tránsito no llega
Pero sí llegaron 2 camionetas repletas de amigos del agresor, todos enormes, con cara de protagonistas de la "Venganza de los nerds", pero no de los triple Lambda, sino los malotes, los que actúan en manada, los machos alfa. Llegamos nosotros a intentar comprender qué sucedió, a esperar con ellos, a mojarnos de pie a cabeza porque no había paraguas que resistiera el embate de la lluvia con brisa y humo y todo. Tránsito no llega. Pero llega el dueño del carro, el papá del agresor, más salvaje y patán, a insultar, a burlarse de la escena de los golpes, a recrearse con los amigos del choque que va a perder mi hermano porque "no vamos a pagar una mierda". Y llega tránsito.
Rápido que tenemos un muerto
Una cinta métrica y tres señores uniformados anotando en una planilla humedecida los resultados de la distancia entre los automóviles afectados y la baranda del elevado. Van llamando uno a uno de los afectados a la camioneta de tránsito para tomarles la declaración. Llega otro personaje, con pinta de "Protocolo Esparragoza", inolvidable personaje de Joselo Díaz cuya consigna era: "con el maletín vacío pero con la frente en alto". Abogado de la República. Llámeme doctor, que así me alimenta una autoestima lacerada por una vida insatisfactoria. Tres argumentos pobrísimos pero cargados de lenguaje jurídico. Entra en el Aveo del agresor y saca un maletín. Se monta en la Wagoneer y le da dinero al dueño. Lo vimos, ellos vieron que los vimos. Mientras tanto, el agresor y su papá persiguen a los de tránsito, intentando hallar el momento justo, estar solos, la ocasión para el "vamos a arreglar esto de otra forma", y nosotros asumimos el rol de ángeles guardianes de los de tránsito, a donde fueran, nosotros íbamos con ellos, unos auténticos estorbos en su estrategia, aunque nos siguiéramos mojando, aunque no estuviésemos papeados ni fuésemos muchos, pero ahí. Tránsito declara que ya tienen todo y que vayan al puesto de La Bandera a consignar el acta, que ellos tienen que irse porque tienen un choque con un muerto.
Sin patrullas ni grúas
Ya son las 10:30 de la noche. Todos los demás autos se van sin problemas, el carro de mi hermano está lo suficientemente afectado como para no encender. Hay que esperar a una grúa. Servicio de Movistar, 20 minutos de espera y en la tercera llamada el gruero dice que está complicado y no va a llegar. 171. No hay servicio disponible por ahora, mi pana, llámame en media hora. Estamos solos sobre el elevado, entendiendo cada dos minutos que nadie respeta un triángulo de seguridad, que nos sobran pupilos de la escuela de adrenalina "Rápido y furioso" y nos salvamos al menos de tres nuevos choques por la imprudencia de estos idiotas. En todo este tiempo no pasó ni una sola patrulla de policía, ni municipal, ni nacional ni Dibise ni nada. Solos. Fuimos escaneados por varios motorizados, pero no había anillos, Blackberrys, relojes, o lujos que nos hicieran dignos de un asalto. ¡Twitter!, y tras el mensaje nos llovieron opciones de grúas ¡hasta en Panamá! Llega la grúa, un gentil señor se encarga del proceso, llevamos el carro hasta el estacionamiento mientras mi hermano se desplaza a La Bandera, los otros llegaron antes y se marcharon con la misma, por toda respuesta obtuvo un: "En tres o cuatro días, papa (así, sin acento, como el tubérculo), te vienes y aquí vas a conseguir el informe, más de eso no podemos hacer por ti". Lo que es igual a decir, perdiste el choque, tu tiempo, el de tu familia. Perdiste el carro, perdiste frente a un sistema que posee todos los incentivos para que la justicia sea una falacia de precios bajos, al mejor postor, al que llegue antes o pague más, al que me moje la mano primero, porque con estos sueldos no vive nadie, papa. Yo no soy militar, soy fiscal, a mí no me aumentaron el 50% y de cestatíque me dan ná.
Perdimos. Perdimos todos. La civilidad luce como un lujo inconquistable. El desamparo es una sensación atroz cuando sabes que te asiste la razón. No dormí. Al que me diga "menos mal que no estaba armado, porque si no imagínate" le dejo de hablar. Amanecí con fiebre y una indignación que tendrá que diluirse porque:
"Cada quien cuenta su cuento de atropello,
cada cual saque a pasear su propio miedo,
allá afuera los revólveres no respetan,
plomo revienta y nadie se alarma más de la cuenta..."
Desorden Público






16 comentarios:
Es un asco, denigrante, humillante... Cagá'e país...
Tengo rato conversando con la gente sobre el grave problema que tenemos los Venezolanos: Culturalmente somos un asco. Tomate el tiempo de echar un ojo por Caracas y verás que los sitios mas sucios tienen escrito un letrero que dice "Por favor no Bote Basura".
Naky que desespero entra en mi pecho cuando leo historias como esta, es como que ya todo esta perdido, que en estos 8 años que no he regresado a mi pais, fueron suficiente para que la sociedad involucionara a este punto. Gracias a Dios estan todos "fisicamente" bien.
Naky, qué horror!
Yo he trabajado con seguros y muchas veces vi a los asegurados pasar por eso mismo: Los chocan, tienen todas las de ganar, pero el otro se bajó de la mula y ellos terminan perdiendo el choque.
Es terrible, da demasiada impotencia; como bien dijiste, perdemos todos!
Me da mucha pena lo que les pasó. Terminé de leer tu post con los ojos aguados. Es lamentable lo que está pasando en Venezuela.
Por este tipo de cosas es que a mí me suelen dar ataques de risa de horas cuando leo a los rojos rojitos mandantes pavonearse de los valores socialistas, la humanidad, la solidaridad y el amor. No solo es que no avanzamos: Es que retrocedemos a pasos largos. La viveza, el que puede más, el que tiene más real, el más apoyado...esos siguen siendo los criterios, los valores y la idea del venezolano. Lamentable lo que pasaron. Y lamentable darnos cuenta que todavía seguimos perdiendo.
Primero que nada....
Excelente redacción y narrativa... Haces que una historia tan deprimente sea ingenuamente comica...
Ahora hablando de lo obvio... Es triste escuchar al venezolano cuando se queja de Venezuela sin saber que es el mismo venezolano el del problema.
Curioso es que muchas veces esos personajes "malotes" están mas cerca de nosotros de lo que nos gustaría admitir. Sin embargo al tratar de corregir su forma de ser recibimos ese, tan criollo, adjetivo de pendejo.
Esperemos que en algún momento el pais de un giro, luego de que en verdad estemos bien jodidos, y cambie para bien de una vez por todas....
Me sentí en el medio de aquel desastre, con los matones acosándote, con los riales en el maletín, mojada y sin sabr a quién llamar, qué hacer, confiando en que "es imposible que no se den cuenta de lo que de verdad pasó, es demasiado evidente", que hace que ser ciudadano pase a ser un pendejo. Una vez entrevisté a una fiscal de tránsito: son gente que está allí porque no hay más nada, y ni pizca de servicio público. Gracias por compartir, Naky.
Cada cual saque a pasear su propio miedo...
Despues de pasar por el robo del fiesta a mano armada, despues de ver llegando a 5 mas en la misma situación en el CICPC, despues de tener que ver en la autopista como robany tener ese miedo porque "tengo que manejar con los vidrios abajo porque mi carro no tiene aire" y "chama, por qué no cambias de carro y te compras uno más nuevo? No chamo, a ver si me lo roban!?"... Me pregunto: De donde uno saca las ganas para seguir viviendo en este país?
Segui tu indignación por twitter anoche y sinceramente yo tampoco pude dormir... que impotencia y que anarquía de país!
Que indignación tan grande siento al leer tus palabras Naky.... tristeza... y luego preguntan.. Por qué te vas del país? si aqui se puede hacer de todo?... solo queda decir "Nadie se alarma más de la cuenta, valle de balas vivo en un valle de balas"....
Lamentable! lo que les paso... hace poco una amiga le paso algo similar, la chocaron y todo concordaba para que ella ganara el choque el otro conductor picho unos realitos pal fresco y dejaron a mi amiga viendo lejos... para rematar el fiscal le dijo bueno si tienes algo mas q lo que el me acaba de dar dejamos el acta como esta y q t pague el choque mi reina! .... obvio mi amiga no pago ni un centavo mas que lo que le cobro la grua y el taller :-(
Que lamentable historia y pensar que se vive día a día, diferentes protagonista y argumentos pero al final sale algún indignado!!!
Buena manera de drenar!
Qué vaina, chica. Definitivamente lo único bueno de esa experiencia fue este escrito. La mejor frase: "El desamparo es una sensación atroz cuando sabes que te asiste la razón". Naky, yo me siento siempre tan asfixiada cuando sabemos que estamos en el lado de la fuerza, pero que es tan difícil luchar contra la injusticia que domina el mundo. Es una cuestión terrible.
Al igual que Nicolás terminé de leer con los ojos aguados. Pero es que resulta que desde que regresé al país no se me quita esa misma sensación: ¿de verdad hay que vivir así? ¿Se puede decir vivir? Pareciera que nada vale, que nada es suficiente, que todo se perdió.
Yo admiro de sobre mandera a quienes aún quieren y pueden seguir dándole cosas a este país; yo, por mi parte, me declaro "incompetente en todas las materias del mercado"... aunque me llamen cobarde o me rechacen algún día. Pero la cosa es que yo, utilizando tus hermosas palabras, Naky, perdí hace mucho.
Una vez me atropellaron en Valencia. Sali volando, y cuando estaba tirado en el piso, vi que era una senora la que me atropello. Nos vimos por unos segundos, y se fue!!!
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