Admoniciones al infierno. Calificaciones de pérfida, alevosa, impía y pagana. Y hasta loca. Eso y más me valió el artículo publicado en El Universal, por criticar la manipuladora y homofóbica columna de opinión de una fanática religiosa. Hay gente a la derecha del Opus Dei. Tradición, familia y propiedad. O mis valores o nada, porque sólo ellos tienen la verdad y la gloria. Ellos educan, conducen, deciden, saben, se adelantan, a la vanguardia incluso de sus dogmas, absolutos e incuestionables, pues cualquier cuestionamiento es sinónimo de insidia e inferioridad intelectual, de perdición, es la ausencia de valores, es la explicación para “estar como estamos”, cualquiera sea el desarrollo de esa expresión, desde el tránsito caótico de Caracas hasta el alza de precios de alimentos de la cesta básica. El artículo se mantuvo todo el día entre los más leídos y fue el más comentado, a razón de eso, valgan mis: lecciones aprendidas
Aunque lluevan los prejuicios, estas discusiones hay que darlas. Siendo heterosexual, católica practicante, aspirante a madre y tía feliz, nada me impide considerar la causa LGBTI como propia, cuando se promueve la discriminación bajo la tintura dogmática que sea. Crecí con niños con síndrome de Down, y aún hoy, cuando escucho a cualquiera usar la palabra mongólico como un símil de bruto o gafo, brinca el Hulk que habita en mí (pero en el rol de Bruce Banner) y explico la enorme distancia de esa condición con respecto a la incapacidad de aprendizaje.
Sin adjetivos calificativos el mensaje puede ser más certero. En mi caso era improbable, pues admito haber redactado mi respuesta con toda la carga emocional que me despertaron los prejuicios de la autora. Empero, no me arrepiento de los dos más importantes: manipuladora y pusilánime. O priorizaba la discusión sobre la pertinencia o no de hogares homoparentales (una opción), o contrastaba historias de vida sobre la experiencia en estos hogares (otra opción); pero su síntesis fue deliberadamente reduccionista. Y sólo una cobarde deja de debatir un tema que sabe es controversial, amparándose en su “verdad única”. Al menos que haga el esfuerzo de convencernos. Es como salir a hacer propaganda electoral en pro de las primarias en los circuitos electorales donde tradicionalmente ha ganado la oposición.
Un importante porcentaje de los foristas de EU son radicales. Leí comentarios aún más fascistas que los del texto que inspiró mi respuesta. Existe una dinámica encapsulada que obviamente se alimenta sabrá Pepe desde cuándo, en la que Rigoberto le responde a Bartolomé, que a su vez es defendido por Cristina, quien detesta a Petra y siempre se le opone. Vale decir que, lo accesorio es el artículo en cuestión, lo relevante son sus propias competencias (y competiciones) de egos.
Es más barato aborrecer que conocer. Y así, se relativiza hasta la pertinencia de la tolerancia. Les libre entonces, el Dios que tanto dicen respetar, que un ser amado viva una orientación contra-natura (este término lo leí por lo menos 20 veces); o alguno de sus hijos decida que la castración no es un buen método de aprendizaje.
La orientación homosexual no supone que en su descargo el sujeto deba tener facultades extraordinarias que compensen su condición. Al menos una docena de comentarios en apoyo hablaban de tener un amigo gay que es “tan buen ser humano”; o una amiga lesbiana “tan solidaria y cumplidora”, o un vecino transexual que es “tan respetuoso y buen amigo y tiene unas matas hermosísimas”. ¡Qué fastidio!, sea cual sea nuestro sexo, género u orientación, tendremos defectos y virtudes, por enésima vez: ¡jamás, ningún ser querido, ha añadido a sus razones para quererme, mi orientación sexual!
La iglesia católica necesita mejores publicistas. En serio. Sean arengadores menos impetuosos que los evangélicos de plazas, o con un mejor uso del castellano que los de la oración fuerte del Espíritu Santo, estos fanáticos no le hacen ningún favor al catolicismo. La iglesia es gente, no los edificios con crucifijos, que hoy están y mañana se caen como barajas. La iglesia no es sólo el Vaticano y toda su estructura burocrática; somos nosotros, y cada bendición que cualquier madre le lanza a sus chamos, y el que se persigna cuando siente miedo o va a asumir un reto, así como las benditas fotos de niños con las manos unidas al borde de su mejilla, que por consenso se decidió como señal unívoca para los primocomulgantes. Para mí, la iglesia es dialógica, no axiomática.
Procura vivir estos líos antes de ver a un montón de gente querida: de manera que, si ocurre, al día siguiente te bañes de rostros maravillosos y se te olviden los fundamentalistas, y te falte el tiempo para conversar con todos, y sientas que en esas pequeñas tramas que hacemos vida en estas redes, también hay iglesia, una familia rarísima, que vamos armando entre bits y arrobas, pero igual te enseñan a sonreír, aunque tengas la sentencia de ser una piche pulga en el cuerpo del Cancerbero. El TEDxAvila, borró cualquier vestigio de contrariedad.






2 comentarios:
Naibet: Excelente tanto tu articulo de EL UNIVERSAL como este blog.
Ya me sentare a leer otros articulos. Realmente no entiendo como puedes decir que eres catolica. Yo creo que tu puedes ser alguien como Daniel Dennet describe: alguien que cree en la creencia. Para mi los catolicos son como Maria Denisse. Bueno, aunque yo soy ateo, es un placer indescriptible leer a una autora catolica que escribe como tu.
Atentamente,
Alfredo Quintero
Naky del Ávila:
Una vez, en medio de una discusión con un gran amigo muy creyente y cristiano practicante en la cual él fustigaba la homosexualidad, le pregunté que entonces que había que hacer con todos los y las homosexuales "¿hay que ponerlos todos juntos y matarlos entonces?" le dije... y no respondió nada. Hasta allí llegó el dogma, hasta el momento en el cual hay que concluir con alguna acción que obviamente va a contravenir todo el tinglado cristiano de amar a Dios y al prójimo como a ti mismo, de poner la otra mejilla, de No Matarás, etcétera, con el cual por cierto yo también me crié.
Es una trampa. Es el miedo ancestral a lo desconocido y a lo diferente. El dogma cubre esos temores como un techo sin columnas, cuando llegas al borde ves que sólo te sostiene el aire.
Un besote grande para ti!
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