Día 4: Rayuela, Julio Cortázar

13 agosto 2011

Uno que le guste a todos menos a usted


No pude. No puedo. No quiero. No, no y no. ¡Qué aburrimiento!
Ya sé que es igual que insultar a Zeus o burlarse del poder de la Santísima Trinidad, sé que este buen hombre es considerado un tipo superior, un iluminado, un tipo de alto vuelo.

Y amo el de Historias de Cronopios y de Famas, La vuelta al día en ochenta mundos y Bestiario, pero Rayuela, no. Que si puedes ir adelante o atrás, que salta la páginas como quieras, que eres libre de jugar con la historia y volver cuántas veces quieras y tal y qué sé yo, pero no he podido ni quiero intentarlo otra vez.

Y cada vez que escucho a alguien alabarlo, emana la Marta Colomina que hay en mí, y me provoca preguntarle con crudeza cuál es el giro que le da, cómo es que lo ha disfrutado, si acaso no es un comentario promedio de faramallero, jugando al acerbo cultural y a la legitimación de la terapia como método alternativo para una vida más sureña, sofisticada y menos violenta que la caraqueña promedio.

Déjenme con estas maravillas: La foto salió movida

"Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles".

2 comentarios:

Dra[kk]o dijo...

Naky, al mismo tiempo de ser uno de mis libros favoritos, muy de la mano con un par de primos llamados House of leaves (Mark Z. Danielewski) y Anathem (Neil Stephenson),me siento tan identificado por tu paqueña "marta" ;)

No es un libro para leerlo, sino para dejarse llevar por él.

Besos desde madrid

Mauricio Duque Arrubla dijo...

¡Epa! No soy el único que no pudo con Rayuela aunque le fascinen otras obras de Cortázar :)