Después de un cuestionable guión de telenovela dramática, con tan sólo cuatro capítulos en el que el protagonista sufrió cáncer, abscesos, gripes, rótulas insanas; se confesó con otro ícono de la cultura pop llamado Fidel, decretó ascensos de generales y almirantes, pidió perdón por ese compromiso inquebrantable con su pueblo que le hizo atender primero la agenda del país antes que a sí mismo y en la convicción de sus asesores comunicacionales sobre el profundo impacto positivo de este final para la primera temporada: aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar:
-¡En casa y muy feliz! ¡Gracias Dios mío! ¡Es el inicio del retorno!
La aguerrida Cilia renunció una vez más a su rol, para llorar ante el Fénix; Jaua aplaudía, Soto Rojas no enfocaba, y Adán, bueno, estaba ahí. Los responsables de la logística de traslado contaban consternados la disponibilidad de unidades para un show imprevisto, todo un reto llenar dos localidades diferentes, mucho rojo, mucho aplauso, más lágrimas, y a ver, repitan todos; ¡pa'lante Comandante!
Jaua sonreía ante la ilusión de no presidir los actos del 5 de julio, pues aún no encuentra quién le explique cómo se hace para pasar tantas horas en el mismo sitio sin hacer pipí, pero su jefe expresó con claridad que no podría estar presente, aunque los acompañará en su puesto de mando, en el corazón de Caracas y de Venezuela. Jaua afirmaba que el pueblo está volcado en las calles por el regreso del PopStar, Izarra sólo escribía que estaba aplicando las tres erres: reposo, recuperación y retorno; Juan Carlos Alemán afirmaba que ver al presidente esta mañana fue un derroche de alegría, un derroche de emoción.
Y al fin el resto de los mortales comprende por qué cuernos se decretó este día como no laborable: el capítulo final de una temporada necesita la garantía de una audiencia que le brinde share, porque hasta ahora los canales oficiales sólo cubren un insignificante 5% del total, y la grandilocuencia debía brindarse en cadena nacional, asaltando cualquier plan de obligado descanso, sembrando decenas de preguntas para que una vez más el único tema de conversación sea él, únicamente él, sin atisbo alguno de crítica, porque ya todo el mundo sabe que está enfermo, y cualquier ser humano en sus condiciones merece solidaridad y respeto.
Es que sólo la historia lo absolverá, y la historia tiene en este 5 de julio uno de los hitos más importantes para el guión personalísimo del presidente. Si Bolívar pudo, él también. El 200 del MVR no era accesorio, era fáctico: vivió para vivirlo y está aquí, dispuesto a disfrutar el despliegue coreográfico de su mundo natural, el militar, y acondicionado para abrir o cerrar el acto, una vez más, con una brevísima pero conmovedora intervención que le recuerde a todos, tirios y troyanos, que el pueblo ya lo sabe, aquí el que manda es...
Seguirá nacionalizando empresas, cambiando a placer la Constitución, ya lo hizo con el nombre del país, la bandera y el huso horario; logró la reelección presidencial sin límite, el maquillaje -con promesas- de un creciente déficit habitacional, una de las tasas más altas de criminalidad en el mundo casi tanto como nuestra descontrolada inflación. El bolívar, pero solo la moneda, ha sido devaluado tres veces; todo el mundo olvidó las toneladas de comida putrefacta de PDVAL y centenares de hechos de corrupción; el mercado paralelo de divisas está suspendido, como el guión de los capítulos por venir.
Con él todo, sin él...
El retorno del jedi, ¡no!, del jeque, ¡ay no!, del jefe
Publicadas por Naky Soto Parra a la/s 12:14 PM Etiquetas: 5 de julio, Farsa, PopStar, Recuperación, Regreso, Retorno 04 julio 2011¿De verdad creían que esto sería una sorpresa? ¿En serio pensaron que nadie se planteó el escenario de su presencia para los actos que planeó desde hace tantos años? ¿Se creyeron la telenovela con baja calidad de audio, de cadenas desde Cuba donde le ponía orden a esta historia con cara de convaleciente y reflexivo paciente en evolución?
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