Hoy lo conversaba con mi amigo Pedro Isea y recordé que había dejado la nota a medio escribir, y a riesgo de que el espectáculo pueda ser llevado a otras audiencias y la gente peque por incauta, y como una suerte de exorcismo a mi decepción, la publico ahora. LuisCarlos hizo el esfuerzo por mí, porque me hacía ilusión escuchar el repertorio en la voz de un músico al que respeto y porque de paso, la fusión de su talento con la obra de Simón Díaz me resultaba un ejercicio interesante. El costo de las entradas fue lo suficientemente alto para advertir que se cobraba su experiencia antes que el espectáculo mismo. La escenografía no anunciaba un gran trabajo de pre-producción, pero no estábamos allí para una obra de teatro, así que respiramos profundo mientras la sala seguía llenándose significativamente. Siempre es un ejercicio interesante intentar conversar entre tantas voces que se acompañan previo al concierto. Nos correspondió escuchar cuentos de la esposa de uno de los productores, quien por referencia en el mundo de la música, habló de los éxitos cosechados en minitecas de los 80's. Otro dato aislado, pero significativo. Bajan las luces y aparece Sergio Novelli, quien ya goza del cuerpo de un hombre de su rango de edad, y sin embargo optó por negar toda sobriedad a su apariencia y lucir cuatro piezas de negros muy diferentes: zapatos que merecían ser lustrados para conocer su verdadero color de origen, jean demasiado ajustado para su talla y en pantone "mono corriendo", camisa con necesidad de "Plancholín" y chaqueta que jamás hubiese solventado la falta de conjugación de los elementos anteriores. Sin un guión coherente, agradeció -sin mencionar el nombre de la marca- a la compañía de telefonía que patrocinaba el evento, a Doña Betty, esposa de Tío Simón y a Ilan Chester por ser él. Al menos fue rápido, pero le alcanzó para decir 8 veces "por supuesto", muletilla conectora para su falta de argumentos. Varios desastres se sumaron para hacer del espectáculo uno poco memorable (al menos por grato): 1. La edición de vídeos para acompañar la interpretación de Ilan, fue barata y muy mal estructurada. Cerezas (cherry) sustituyeron nuestros semerucos; un Golden Retriever fue el perro que se levanta y sale pa' llá; y los pericos que van con el Gavilán también, eran australianos y no locales. Estas referencias son nimias versus todos los errores acumulados en estos vídeos. 2. Ilan es un músico, no un narrador, y fue terrible creer que pudiese fungir de cuenta cuentos, sobretodo con unos guiones tan engolados, complicados y poco creíbles. Se puede reconocer la labor de Simón Díaz a través de testimoniales más sencillos, su grandeza no fue necesariamente haber nacido "en el campo" si no tener la capacidad de narrar ese campo a pesar de haber hecho vida en esa Caracas que se urbanizaba y modernizaba en su juventud y adultez. 3. Ilan no se aprendió las canciones. Nadie puede interpretar bien lo que no conoce, menos aún si no lo siente, si no lo entiende como propio. Fue incapaz de decir bien -ni una sola vez- la palabra cabestrillo. La experiencia ayudó para contener muchos de sus errores entre floreos y solicitudes a la audiencia para cantar con él, pero al pagar semejante cantidad de dinero, la gente cantará a placer lo que quiera, no lo que le imponga el artista, menos aún para cubrir sus errores. 4. Ilan cantó sobre pistas. Los músicos estaban descoordinados. Si el percusionista es bueno yo soy rusa, y hubo hasta doblajes. 5. El cierre del espectáculo fue sencillamente ridículo. La participación narrativa de la hija del Tío Simón, Bettsimar Díaz, le brindó un importante alivio al desastre. Experiencia y talento no son infalibles garantes de la calidad de un espectáculo, aunque seas Ilan Chester. Honrar la memoria de un personaje de la envergadura de Simón Díaz, requiere de mucho más respeto a su obra, a su contribución cultural, y a la ilusión del público que te esforzaste en convocar. El irrespeto fue superlativo, aunque Movistar haya pagado hasta el aire acondicionado de la sala. Tío, fue una burla y se acabó.
Tío, de Ilan Chester
Publicadas por Naky Soto Parra a la/s 6:40 PM Etiquetas: Bodrio, Ilan, Ilan Chester, Simón Díaz, Tío, Tío Simón 16 junio 2011
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1 comentarios:
Es una pena que un artista, que se hizo un lugar en la memoria popular de al menos dos generaciones con su innegable talento, se haya venido a menos por simple y llana soberbia.
Sé por referencias directas de gente que ha trabajado con él, que no es un tipo fácil de tratar (es un patán pues) y que además suele dedicarle más atención a la taquilla que al propio show... irónicamente creo que si se esmerara más en lo segundo no tendría que preocuparse por lo primero, porque el éxito estaría garantizado.
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