A veces, Dios se excede. Esto es obra de un sátiro. Nos conocimos el primer día de clases. Él era repitiente. Hacía llave con Juan Carlos London, una llave muy curiosa. Tenía estampa de malhumorado, poses de quién ya se sabía todo el cuento que iban a narrarnos, demasiado flaco, demasiado pálido. Al menos el pelo era bonito y con eso siempre le eché broma. Un gran compañero para mis fugas académicas, sólo comparable con Gorka y su café retinto entremezclado con hielos, el manto que acababa con cualquier vestigio de flúor en los dientes del Dragón. Aprendí poesía con él. Y quizás por eso siento ahora mis palabras tan torpes. Gustavo hilaba fino, no redactaba, ordenaba en su cabeza emociones, que yo traducía en otras emociones, y por eso cuando me sentaba a leer sus obras, no cumplía con el rol, por apresurada o por lenta, poque el tempo de sus palabras, sólo lo sabía él, aunque le pedí de mil formas que mejorara la voz, no se le daban las imposturas y se paraba ahí, en el auditorio de la Biblioteca, a leer sus poemas como si no hubiese desayunado. Y al público le gustaba; nadie aplaude con frenesí en esas lecturas, pero yo sí me encargué de espetar algún "¡bravo!", que desentonaba con la necesidad bucólica y nostálgica de la audiencia promedio. Con Mary Nieves fundé la banca de fanáticas más feroces que pudo disfrutar su equipo de fútbol y futbolito. Con gritos acompasados y melenas batientes retamos a los contrarios y apoyamos sus aciertos, aunque Daniel, Víctor, Pablo, Margarito, Fermín, Marcelo y él mismo, no lo celebrarán como nosotras. Estando nosotras en 5to año, nos dio por llamarles "barbies" a los jugadores del equipo de ingeniería, y salió a explicarnos que eso incrementaba la agresividad de aquellos y los únicos que sufrían las consecuencias eran ellos. Bajamos la dosis, pero si se acercaban a nuestro lado de la cancha: "I'm a barbie girl, in a barbie world, life in plastic, it's fantastic!"... Le conocí de otro modo cuando una de mis amigas más queridas de esa grandiosa etapa, se enamoró de él, con todo, como se supone debes enamorarte. Por algo no fue, no pasó, y cada vez que oía sus razones, se revelaba ante mí un tipo diferente, un tipazo, pues. La semana pasada nos conseguimos en las escaleras que conectan el edificio de aulas con la feria, y volví a reclamarle mi poema de cumpleaños, que muy lindas sus palabras en el muro del Facebook y todo lo que tú quieras, pero que dónde estaba mi poema. Sonrió bajando la cabeza y batiendo todo el cuerpo, como si al carcajearse tosiera -era otro de sus mohínes- y me dijo: - Es que tú eres muy cursi, Naky. - ¿Así es la cosa?, seguiré llamándote Gorigus. Si no me equivoco cumplías 38, ¡qué importa!, a veces Dios se excede: te vas en la misma fecha que naciste. No hay poemario para tus conversas, para tu dejo limeño, para tu andar desgarbado. Que nazcan otras palabras por tu ausencia, Gorigus, tu corazón se queda entre tus letras junto a los nuestros.
Jorge Gustavo Portella
Publicadas por Naky Soto Parra a la/s 11:43 AM Etiquetas: Adiós, Amigo, Escritor, Gorigus, Gustavo Portella, Jorge Gustavo Portella, Poeta 05 abril 2011
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8 comentarios:
"GRANDE JORGE GUSTAVO, UCABISTA DE LUJO"
Qué tal, Naky. Tuve la suerte de apreciar la poesía de Gustavo, en el taller de poesía de Teresa Casique, Celarg 2004. Y estaba claro que su trabajo era el más consistente y sólido de nuestro grupo. Esta mañana me entero de su muerte en un chat con un tallerista en común. Me dio mucho gusto tu semblanza del amigo, cálida y llena del humor que debiera sobrevivir luego de estas partidas, sobre todo cuando son tan intempestivas. Gracias y saludos
Cuando muere un poeta, las palabras se sienten huérfanas.
Siento lo de tu amigo.
Un abrazo,
José Manuel
Conocido, amigo, compañero, escritor, estudiante, profesor, maestro, ser humano, "ser humano" puede definir exactamente la esencia de cada uno, Gustavo partiste físicamente temprano, en tu paso por este camino de Dios, dejas un mundo de enseñanzas, en nostros queda multiplicar las virtudes vistas y el aprendizaje rercibido, gracias.
Me encanta Naky...
LETRALIA me direccionó a tu BLOG y aquí estoy, lleno de sorpresa por la desaparición de Jorge, poeta que aunque no conocía seguirá siendo poeta.
Un abarzo, y gracias por tu BLOG
Hola Naky. Fui tallerista del Taller de Poesía del Celarg (con Teresa Cacique 2003-2004) y tuve la dicha de conocer, admirar, respetar y compartir la poesía de Gustavo.
Hace escasas par de horas que me entero de su muerte por los correos de Teresa y de un compañero tallerista. Me adhiero al comentario de J M Guilarte con referencia a la semblanza que de Gustavo realizas. Da gusto leerla por cálida y genuina. Sí, así era él.
Gracias, IG
Fantástica descripción del personaje, y cuantos recuerdos y anécdotas se viene a la cabeza...
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