Ciberturba: creativos de maldad

04 julio 2010

RT @AlejandroSanz Quedamos Uruguay y España en el mundial..Aunque somos europeos nos sentimos mas cerca de los latinoamericanos.


Hace días que me viene martillando el retrogusto, un dejo raro en el entusiasmo que regularmente ha acompañado mis experiencias mundialistas. No “muero” por ningún equipo, pero me encanta vivir los juegos con el ánimo del equipo que más me guste en la contienda. Aunque claro, tres de mis cuatro abuelos eran españoles, mi padre que vivió la anterior gloria de Brasil adora a ese equipo, mi hermana rubia es italiana, y además había esa importante representación de suramericanos a quienes aplaudiré en castellano, siempre.

La estocada del gusto llegó hoy. Antes sólo sostuve breves discusiones por frases muy fuertes e innecesarias contra otros, casi todas “en contra”, muy pocas a favor; y me resisto a dejar de llamar innoble al que acumula tanta creatividad y entusiasmo para lo que aborrece antes que por lo que le gusta, apoya o ama. Ya sé, son muchos años seguidos de votos cifrados sobre el único polo de la contienda venezolana: el PopStar. O votas a su favor o votas en su contra, pero han sido pocas las movilizaciones electorales porque nos encanta un candidato en particular (que no sean un intento de cayapa contra el contrario). Quizás se nos quedó pegado en el ánimo y en la lógica que nos acumula en lo público.

Un montón de desconocidos, que a razón del número promedio de seguidores no deben tener mucho tiempo en estas lides de la 2.0, ni muy buena capacidad para crear redes, se dedicó a enviarme insultos por un tweet que nada tenía que ver con ellos porque no estamos relacionados. No forman parte de mi gente ni yo de la suya, pero vieron en la ocasión una justificación maravillosa para escribir en mayúscula sostenida una y otra vez #putabruta. ¿La explicación? Bromeando con Elecé redacté: No olviden que España también es un país suramericano.

Y se desató la agresividad y la violencia.

Hubo redacciones muy pobres, cargadas de una vena patriótica injustificable, habida cuenta que, esa sola línea en ningún caso ofendía patria alguna. Otras de descargas terribles contra España y los españoles, sobre las potenciales convulsiones que una frase así desataría en aquellos que tanto "nos odian". Pero el mayor número de repeticiones se lo llevó el #putabruta, como si se hubiese tratado de un examen básico de geografía. Fue un insulto del cual se hicieron partícipes incluso mujeres, ¡qué cosa!, ¿no?

Pasados unos quince minutos, el cantante Alejandro Sanz escribió en twitter la frase que acompaña estas líneas y una sonrisa extraña me arropó, una suerte de premio de consolación frente a la ira ajena y desconocida. Pero ahí estaba para que sus 561 mil seguidores leyeran otra forma de decirlo, porque nos guste o no, somos, así, igualiticos, ellos como una rara avis en Europa, y nosotros hasta en el último rincón de estas tierras con algo de su herencia y nuestra mixta identidad que a diario le retribuimos en un lenguaje más rico y una inmigración que les está cambiando a ellos su latinidad.

Vuelta a la red, me desilusiona el placer por la maldad, la burla, eso que sí nos hace bárbaros e intolerantes. Igual el messenger del Blackberry estuvo repleto de mensajes contra Maradona, a razón de la sicótica felicidad que a muchos produjo la derrota de Argentina, una venganza absoluta contra un hombre que sólo puede ser calibrado por los suyos, porque hay que ser argentino para juzgarle; del mismo modo que cualquiera de nosotros puede pelear con un miembro de su familia, pero si algún tercero intentara aprovechar ese resquicio para sumarse a la queja, le frenaríamos sin dudarlo, porque tu familia es tuya.

Agradezco la noble solidaridad de muchos con los que he hecho vida digital y más allá de esta red también, en estilos muy distintos pero con igual intencionalidad dijeron: obviales y sigue tranquila. Vale, lo que no sé, es cómo desinstalarme esta tristeza, este sinsabor, esta desilusión por unas rabias inútiles; permitanme decirlo al revés: ¿ustedes se imaginan igual vehemencia y disciplina para retuitear el buen ánimo por un premio Nobel para el Dr. Jacinto Convit? ¿Para replicar los hermosos mensajes de gente como @ONGVitalis, el @CentroGumilla, @Amnistia? Yo sí, y seguiré trabajando para que ocurra.

Reitero mis gracias a mis sospechosos habituales. La reputación digital es un asunto de tiempo, sí, pero mucho más de contenidos y amores.

4 comentarios:

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Y yo no estuve por allí para salir a apoyarte... no tengo perdón, andaba durmiendo.

Jorge Luis dijo...

"Hago una lectura, reviso, busco la fuente, confirmo, reflexionó y me doy cuenta de la falta de tolerancia, humor, sentido común y respeto de parte de algunos usuarios de twitter" Eso fue lo que escribí ayer cuando entre y vi la arremetida que hicieron por ese tweet... esos usuarios que como dices en tu post no deben tener casi tiempo en twitter (pero eso no es justificativo para su actitud)
Me doy cuenta que ese tipo de usuarios son de los que por desconocimiento o sentido común son los que fácilmente esparcen rumores y falsas noticias ya que no se toman la molestia de confirmar las cosas.

Oswaldo Aiffil dijo...

Naky, tu sabes que tienes mucha cobija donde arroparte, así que...obvialos!!!! No te merecen!!!

Nadia Goncalves dijo...

Sí, definitivamente uno se llena de desesperanza al ver que las réplicas los retuiteos y demás muestras de respuestas en Twitter, en su gran mayoría, son una descarga visceral y sin sentido contra el otro. Es una intolerancia por lo que el otro piensa, una arremetida sin sentido y sin reflexión sobre lo que el otro piensa. Ojalá que las buenas acciones se replicaran de una manera tan avasallante como se replican las cayapas digitales. Así sí construiremos país.