La taza de Nescafé

24 noviembre 2009




La pésima gestión gubernamental sobre PDVSA, toda la corrupción que esta abriga, su condición de cuenta corriente para movilizar fondos a placer, sumada a la caída de la demanda mundial de petróleo, hacen mucho más claro el desplome de la principal empresa del Estado y el único rubro significativo de nuestro PIB. Estamos en quiebra, o más ajustado a la verdad, nos han quebrado.

Todas las mañanas, comparto micrófono con un periodista que, al ser demasiado evidentes los errores de gestión de este gobierno -que encarna su moción política- pregunta convencido de su imparcialidad: ¿y todo es malo? Más de un invitado ha hecho esfuerzos manifiestos para no agarrar el vasito de café y salir del estudio, pues cuando se hace evaluación de crisis, es complejísimo traer a tierra las variables de “oportunidades y fortalezas”, cuando son tan notorias las debilidades y amenazas, que no dependen de terceros, que son expuestas y desarrolladas por los mismos que deberían hacer posible tu progreso. No es un problema de entorno, ni escenarios, es un problema absolutamente endógeno y por eso más dramático y desolador.

Tenemos menos ingresos pero muchos más gastos. Un día de estos nos expropiarán el aire en un acto de soberanía popular y revolucionaria, y no habrá tan siquiera papel que sirva para pagar esa involución de un Estado creciendo desordenadamente entre empresas de servicios petroleros u hoteles, haciéndose cargo de más y más empresas sin gerencia, sin capacidad operativa, sin recursos para invertir, sin prospectiva. Porque probablemente frente a estas adquisiciones, el Pop Star coloca unos vasallos de comprobable fidelidad pero sin capacidad de gestión, convencidos como lo han estado todos los que han pasado por cargos de “libre nombramiento y remoción” que los recursos provenientes del petróleo son eternos, inagotables.

Aquí llevamos meses sin que se les pague a proveedores de empresas estatales, ni a sus contratistas, ni a los servicios públicos que, por ser propiedad del Estado creen quienes están en cargos de poder que es una suerte de bodega de la que saco y meto lo que quiero sin rendir cuentas ni pagarlas, porque “pa’ eso son mías, no joda”. ¿De dónde sacar dinero para tener autopistas más decentes si no se cobran peajes?; ¿cómo invertir en el Metro de Caracas si cualquier día es bueno para dejar de exigir el boleto para ingresar al sistema, si el maltrato es la norma, si sus propios trabajadores poseen salarios ajustados a escalas de 2006?

A la codicia por expropiaciones, no sólo deben temerle los pocos empresarios que quedan en Venezuela, sino todos aquellos de los países a los que el Pop Star mantiene como un padre generoso, eso pueden confirmarlo el trío de Evo, Rafael y Raúl, sin dejar de lado al violador de Nicaragua que también recibe lo suyo de vez en cuando.

Cualquier economista que escuches en las pocas emisoras radiales que decidieron no autocensurarse a pesar de los encomiables esfuerzos del multiministro Cabello, te dirá que: o sube el precio del barril de petróleo y baja el gasto público, o el colapso de nuestra economía será tan rotundo que dejará de sonar como el cuento aquel del niño anunciando la venida del lobo. Una y otra vez, gente muy diversa habla de la importancia de diversificar nuestras fuentes productivas, de hacernos más capaces en áreas que no dependan de las reservas en el subsuelo, y como una paradoja circular tenemos que preguntarnos ¿quién va a invertir en este país?, ¿por dónde comenzamos?

Y leo diariamente los dinámicos y siempre nutridos intercambios en Twitter, y el gran tema de hoy es: la taza de Nescafé. Unos piden que les echen el cuento, otros inventan argumentos tan buenos que debieran formar parte de los titulares del Chigüire Bipolar, otros muestran franca indignación con el despojo estético de otro icono del tránsito caraqueño, y así se cumple el noble objetivo estratégico de dejar a tus “activistas” con mayor capacidad de conexión y difusión atados a un tema baladí pero atractivo, mientras nos arrebatan las tasas de esperanza de vida, de progreso, de libertad para pensar, disentir, elegir, para vivir en resumen.

Esta es una vajilla incompleta, la vida se nos va en este desorden tan social como burocrático, y ante la convicción del difícil camino que supone recuperar el poder central; desde la esfera de lo informal hay una tendencia bastante lógica y multiplicada a responder ante lo simbólico, como la taza, y bien podría la Nestlé asombrarse por el apego que vamos demostrándole, pues si a ver vamos es tan roja que podría ser parte del propio capital alegórico a todo lo que de revolucionario ya viste nuestro ambiente, o desviste, como los precios del petróleo ante la crisis de PDVSA y nuestra trastornada economía.

7 comentarios:

Javi dijo...

No hay nada más rico que conversar en torno de una taza de Café. Siempre salen cosas buenas. Entiendo que hablan de muchas cosas que suceden en su país, así que, espero que sigan compartiendo de las experiencias. Sobre la envidia, déjame decir que todos pasamos por esas sensaciones ;-D

Un abrazo, y te felicito por el blog.

M@goo dijo...

Este comentario debe estar escrito con los pies, ya que estoy utilizando mis manos para aplaudir este texto.

Saludos

Naky Soto Parra dijo...

Javi: Comparto plenamente tu criterio, de hecho, el café es un elemento que me afilia a mis memorias más tempranas, pues de mi abuela aprendí a tomarlo negro y sin azúcar para poder disfrutarlo, según ella, de verdad-verdad ;)

¡Este país tiene tantas particularidades -un eufemismo discreto para no decir directamente tragedias- que hay que concederse el espacio de escribir sobre unas y descartar otras para no enfermar de pena!

Gracias por tus palabras,

Naky Soto Parra dijo...

¡Gracias Magoo! ¡Santas casualidades Batman!, anoche en la cena conversamos sobre ti (y fue muy bonito oír decir cosas buenas sobre su merced)

Un abrazo grande,

Martin dijo...

mejor dicho imposible, y me temo que en este desbarajuste que llamamos vivir en venezuela, cada dia o semana seguirán saliendo nuevas tazas de cafe de nescafé para acompañar nuestro calvario

german dijo...

no entiendo, le pasó algo a la taza gigante?

se la van a llevar para que le aga compañia a maria lionza?

Petrusco dijo...

Queridisima Naky:

Me gustaban más tus escritos cuando intentabas el centro. Pero eso es cosa mía y de mis gustos y regustos.

Conozco graves problemas en esta PDVSA, los conozco de primera mano. Conocí también varios problemas de la anterior: un estado dentro del estado, que amasaba fortunas y apenas soltaba dos lochas al gasto interno en el país. Fue una autopista para la fuga de capitales y de cerebros. Y su corrupción era grandiosa.

Lo que pasa es que antes eso era chévere y cool. A quien jorungaba mucho a los pedevesos le daban un coscorrón o le daban una platica en millardos para que idolatrara cosas como la apertura y el rentismo y colocara a quien fuera de PDVSA como un genio tecnológico superdotado.

Todas esas practicas deleznables con la estatatal petrolera están a la vuela de la esquina entre nuestros políticos de viejo cuño (incluyendo a casi todos los de nueva cara pero de alma vieja) y se puede apostar sobre seguro que la impondrían nuevamente sin rubor a la menor oportunidad de poder hacerlo

Hoy subsisten muchos de esos viejos problemas en PDVSA y se suman otros como el exceso de cuidarse el cuello lo cual paraliza casi todo proceso administrativo, la falta de planificación y el bajo "know how" en muchas funciones de importancia dentro de la industria. ¿Corrupción?, por supuesto, ayer, anteayer, hoy y mañana hubo, hay y habrá corrupción en nuestras tierras. Lamentablemente ese es un virus que no muta ni que lo pinten de rojo o de azul.

La diferencia estará en el trato que le den los medios, pues para ellos algunas corrupciones son buenas y otras malas (la mala es la que no le pasa nada a ellos) y por ende en el sentir generalizado de la gente.

Creo que en los demás puntos siempre hay argumentos de lado y lado, algunos sustentables y otros insólitos. La mayoría de los medios en Venezuela siguen siendo críticos (¡y de que manera!) con el gobierno actual. Algunos rayan en el paroxismo insultante o en el drama más fiallesco imaginable. Sobre el resto: inversiones, expropiaciones, acuerdos de colaboración con otros países, etcétera, hay, como digo, muchos temas de lado y lado los cuales se discuten mejor en el centro aunque claro, eso significa no tener el confort de atrincherarse en un extremo y disparar para un solo lado sin tener que afinar demasiado la puntería.

Un abrazote apuntalado,

Petrusco

P.D. Nuestro cafe seguira siendo marron oscuro grande