Decir adiós, limpiar el closet

06 mayo 2009


Había dos cosas que detestaba enormemente cuando era pequeña, una, la más obvia, que me castigaran si me portaba “mal”, básicamente porque en ese saco entraban eventos muy diversos, desde responder como una “altanera” –defecto que aún no sé si he corregido- hasta una boleta donde nuevamente se demostrara mi profunda incomprensión en matemáticas y mi práctica permanente de conversar hasta con las palomas que vigilaban las barandas del colegio. La otra, era el día de la evaluación, limpieza y arreglo del closet.

Qué cosa tan insoportable. Nunca he sido de sueño ligero ni tendencias madrugadoras, y ahí empezaba mi disparidad, porque si algo adora mi mamá es empezar las cosas temprano. Entonces, dormida y malhumorada, veía como mi nana y ella iban sacando todas mis cosas del closet, separándolas concienzudamente de las de mi hermana, y comenzaba aquel intercambio de información según el cual, ella y yo estábamos usando esta braga y aquella no, si el vestido amarillo me quedaba bien o mal, o si esos zapatos lucían más gastados de lo aceptable. Yo sorteaba entre sus ojos, tratando de intervenir, pero a fuerza de cariñitos en la cabeza, trataban de sacarme de la ecuación y muchas veces vi como se colocaban en bolsas muy bien arregladas, mi ropa favorita, mis zapatos preferidos, las colitas que juraba me quedaban mejor y lo peor: algún juguete amado.

La fajada de Noris Teresa –mi madre- volvía a plancharlo todo antes de decidir su destino, y si eran vestidos, los separaba en papel de seda, detalle que por supuesto aumentaba su belleza ante mis ojos, y me hacía inaudito su desincorporación de mi “ajuar”. Así se fueron: un vestido azul marino de flores blancas chiquiticas que usé en decenas de ocasiones y adoraba porque la tela del fondo me hacía cosquillas al rozarme la piel cuando jugaba. Así perdí un perro chillón de ojos y orejas tristes, factura Fisher Price, que aún no olvido y de paso nunca más produjeron. Unas botas de gamuza verde perico, unos lazos rojo escarlata, y más. No todo era malo, muchas veces heredé cosas de Nahir, y me resultaba buenísimo ir midiendo mi crecimiento por ahí, cuando ya alcanzaba a mi hermana –antes de rebasarla-.

Pasó un tiempo, un tiempazo para entender la bendita frase con la que mi mamá sellaba cualquier protesta: “si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana?”.

Cuando vi Walle, me sentí totalmente identificada con el personaje. Un montón de cachivaches y perolitos que nadie evalúa como útiles hasta que te toca usarlos y entonces ¡ja!, todos comprenden por qué los tenías. Digo esto porque más de una vez traté de hacer trampa, colaba mis manos pequeñas en alguna bolsa para rescatar una franela o un par de ganchos, y como sabía que podían regañarme, terminaba acumulándolos en una caja por aquí o por allá, y llegué a mi adolescencia y entonces decidí realizar mi propio baldeo. Cada vez más libros, y libros y libros que no tenía donde meter, y cualquier espacio era bueno para albergar esas joyas que me develaban cosas maravillosas que alguien tuvo a bien escribir y otro publicar. Y cada vez que demandaba una biblioteca más grande, me salían con la bendita frase: si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana? Y yo por dentro: ¿quién carajo les dijo a estos seres que yo voy a deshacerme de un libro como de un par de zapatos? Que extrañaría igual a Julio Verne que a mi saquito de metras ¡no, qué va!

Pero todo llega, y en efecto, la colección de Agatha Cristhie comenzó a parecerme una idiotez frente a otras historias que leía y admiraba. Y mis autores cambiaron y me vi arreglando cajas en cuyas tapas colocaba unas hojas de colores muy lindos, y escribía con el mayor cuidado del mundo, los títulos y autores de cada libro que donaría. Los soplaba, le pasaba paños secos por los bordes y tapas, los abría como oráculos blancos, buscando que el azar me regalara una página cuyas letras pudiera retener en la cabeza, para así jamás olvidar que lo había leído. No siempre funcionaba, pero más de una vez he visto la misma edición en manos de otras personas y sonrío sola imaginando que es la mía y tramando las rutas que pudieran conectarnos.

Eso me regaló mayor disciplina y criterio para comprender que hay obras que “debes” tener contigo y otras que aún siendo grato leerlas, puedes dejar correr en otras manos, independientemente de lo que pagaste por ellas, antes de tener un libro muerto en una estantería, es mejor circularlo.

Y entonces el amor. Justo ayer vi esta corta entrevista con Emma Thompson y me conmovió: http://www.elpais.com/multigalerias/elpgal/nunca-es-tarde-para-enamorarse-emma-thompson-dustin-hoffman/20090505elpepucul_1/Zes

Estoy segura que al verla sabrán por qué. Déjenme arrimarme a sus minutos, 5, 6 y 7. A esa diferenciación entre la valentía –y el poco riesgo- de nuestras decisiones para mandar al cipote a alguien cuando tenemos 15 o 20 años, y cómo la cosa se nos complica y pesa tanto en la medida que ganamos no sólo edad, si no, con suerte, madurez.

Entonces es más doloroso desde toda perspectiva. La ventaja la tiene quien toma la decisión, el o la que dice adiós, y además si alguien hace acopio de las virtudes del que está dejando mientras lo hace, es lo mismo que cubrir con papel de seda una prenda que te gusta. Las mujeres nos hacemos solidarias en estas circunstancias, tendemos a ser empáticas ante al dolor de otra –una extensa preparación para el drama nos precede- y es sencillo sentir el dolor que supone que alguien te diga: “no funciona”, “lo dejamos hasta aquí”, “terminemos”.

Cuando desembarqué de mi relación anterior, aún conciente de sus virtudes, necesité hacer foco en otras aristas, porque es paradójico y hasta falaz decirle alguien que es un ser humano maravilloso pero amén de eso, no quieres estar con él. El desamor –para quien lo plantea- necesita arraigo en la esperanza futura, en la promesa que aún no llega, en lo que sucederá. El desamor para el que es dejado, necesita rabia, rencor, tirria. El desamor es el closet vacío que de alguna manera irás llenando y por eso terminar con halagos es peor que amoblarle tres veces un apartamento al que se deja, porque el absurdo te mata, porque el dolor te asfixia. No es de gratis que tantos escritores de telenovela hayan optado por la escena en la que el protagonista le hace una marramucia ficticia a la muchacha, no más pa’ que ella se crea que es un perro sarnoso y se quede odiándolo. Así es más fácil.

No te quiero más conmigo, y, te quiero, no pueden ir en el mismo guión. Mezclar ambas cosas suma categorías muy distintas. Bastante dinero ha ganado la obra “No eres tú, soy yo”, pero antes se decía: “ahora te quiero como una amiga”. Y después que aquel que es dejado llore a mares, se haga mil preguntas, le pinte cachitos a tus fotos, le cuente su historia común a todos sus amigos, te deteste, se emborrache, te piense, te llame y cuelgue, te olvide, te llame y hable, te vuelva a pensar, etc., se abren unos escaños inimaginables para ex amores, en los que los productores/guionistas de cualquier teleserie gringa se quedan cortos. Las opciones son infinitas.

Como las páginas de un libro que deseas no olvidar que leíste pero igual olvidas; como uno que apenas hojeaste y lo tienes clavado en el hipotálamo, o como una sentencia que te ayuda a reinterpretar muchas cosas… luego pues, no es fácil limpiar el closet, tanto menos decir adiós, pero si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana?

Inspirado en el adiós de un gran amigo a un gran amor.

9 comentarios:

er chepo dijo...

Estimada Naky, Y que pasa cuando tienes el closet lleno y en vez de limpiar, buscas otro vacio? Esa es la solucion mas facil para la gente que tiene "2 frentes"? No creo que sea la mejor solucion, aunque creo que muchas veces es la que se toma para evitar tomsr decisiones que a medida que pasa el tiempo, se nos hacen mas dificiles. Saludos

Câline dijo...

La aclaratoria al final me alegra mucho.

Naky, se me aguaron los ojos con lo que contaste de los libros... siento igualito que tú, y todavía suspiro por los libros que dejé en Venezuela y están metidos en cajitas en la casa de mi mamá.
Qué fuerte!

Neko dijo...

Simplemente sublime. Me ha recordado mas cosas de las que quería. Viejos Ex-amores, Libros olvidados. Excelente Naky!

Oswaldo Aiffil dijo...

Frase sabia, la de Noris Teresa: "Si no sacas hoy, ¿dónde piensas meter mañana?

Oswaldo Aiffil dijo...

". Besos Princesa!

JAP PRESIDENTE!!!! dijo...

"Cuando desembarqué de mi relación anterior, aún conciente de sus virtudes, necesité hacer foco en otras aristas, porque es paradójico y hasta falaz decirle alguien que es un ser humano maravilloso pero amén de eso, no quieres estar con él. El desamor –para quien lo plantea- necesita arraigo en la esperanza futura, en la promesa que aún no llega, en lo que sucederá. El desamor para el que es dejado, necesita rabia, rencor, tirria. El desamor es el closet vacío que de alguna manera irás llenando y por eso terminar con halagos es peor que amoblarle tres veces un apartamento al que se deja, porque el absurdo te mata, porque el dolor te asfixia. No es de gratis que tantos escritores de telenovela hayan optado por la escena en la que el protagonista le hace una marramucia ficticia a la muchacha, no más pa’ que ella se crea que es un perro sarnoso y se quede odiándolo. Así es más fácil.

No te quiero más conmigo, y, te quiero, no pueden ir en el mismo guión. Mezclar ambas cosas suma categorías muy distintas. Bastante dinero ha ganado la obra “No eres tú, soy yo”, pero antes se decía: “ahora te quiero como una amiga”. Y después que aquel que es dejado llore a mares, se haga mil preguntas, le pinte cachitos a tus fotos, le cuente su historia común a todos sus amigos, te deteste, se emborrache, te piense, te llame y cuelgue, te olvide, te llame y hable, te vuelva a pensar, etc., se abren unos escaños inimaginables para ex amores, en los que los productores/guionistas de cualquier teleserie gringa se quedan cortos. Las opciones son infinitas"

Por estos dos párrafos te mereces un premio gigante,un pulitzer, un nobel... Hasta se me aguó el guarapo, se me paró el corazón, oí que alguien hizo "Track"...
Aunque siempre puedes decir como Benedetti:

NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo...

JAP

JAP PRESIDENTE!!!! dijo...

Buaaa se murió benedetti... buaaaaa

Vanis dijo...

Bonita Naky, hoy Elece me ha pasado éste post. Simplemente gracias por escribirlo.
bso.-

Tanos dijo...

Sabes, quizas porque es justo hoy el primer dia de este proceso de "limpiar el closet" me pongo a pensar que no es solo que no quieras hacer, sino que, todo me recuerda a ella. Hasta este post, que encontre navegando tratando de obviar que esta era justo la hora en la que hablabamos por telefonos todas las noches cuando no estabamos juntos.