Sobre el futuro

18 febrero 2009


Le di respuesta al mensaje de un buen amigo, y ahora me da por compartirla aquí:

La barrera de la abstención fue más bien baja. Esto no es una tontería. Insisto, se rompió la barrera de los cinco millones a favor de la oposición, y al contabilizarlos es justo decir que atendieron a su carácter crítico, pues no respondieron a maquinaria alguna, no hubo efectivamente, listas, ni camionetas al servicio de su traslado gratuito, ni obsequio de materiales pop, o jugos “Los Andes” para que cumplieran con su derecho de votar. La oposición gana un millón de votos y el gobierno pierde uno, cuando tras 10 años de construcción socialista debió ver crecer la suma de sus partidarios. Lo pierden con la elección que más desamparo operativo le lega a la oposición, pues cualquier esfuerzo de organización resultaba pequeño versus tantos recursos del Estado utilizados a mansalva, sin árbitro electoral, ni Fiscalía, ni Defensoría, ni nada.

La afirmación según la cual, con este resultado perdimos todos, no la respaldo. La inconstitucionalidad de este referéndum, pasó a ser la última de las razones por la que la gente que apoyaba el NO iba a votar esa opción. Vale decir que, tantos años de desintitucionalización, hacen mella significativa en nuestra propia percepción del sistema en el que vivimos. Una fórmula muy sencilla de ser expresada: si aún creyendo que es inconstitucional, la elección se va a celebrar ¿qué puedo hacer? Pues voy y voto, o no lo hago, pues ya lo hice el 2 de diciembre de 2007 y no se respetó. Luego, esto de enmendar un principio constitucional como la alternabilidad no es una pérdida para un montón de gente que ni valora ni comprende la importancia de nuestra carta magna, ni si quiera la cree útil. Sólo el tema de la violencia vulnera de modos inescrutables el principal derecho humano: la vida, y al sol de hoy, hablamos de las estadísticas de muerte como un problema sustancial, pero no le damos el giro que tanto dolor y tanto miedo producen en nuestras lecturas del propio evento de estar vivos.

Pero, ¿por qué se espera el voto?, ¿por qué no nos expresamos en otras rutas?, ¿por qué se hace tan costosa la militancia? ¿Por qué hay una desconexión tan profunda entre la necesidad de nuevos liderazgos y los potenciales protagonistas de partidos políticos (nuevos o viejos)?

La creatividad para gestar alternativas necesita de ganas y respeto. A veces me cuesta comprender cómo se puede integrar efectivamente una sociedad cuyo balance de la diferencia, es más útil que el arqueo de sus soluciones comunes. Tenemos problemas enormes, con evidencias que parecieran no despertar la necesidad de soluciones compartidas, de agendas cooperativas, y es que a veces me da por creer que el propio ritmo de la hostilidad, hace más difícil la estimulación y el acoplamiento de nuestras intenciones nobles. Ya saben, salir del tráfico sonriendo, saberte inseguro pero caminar con soltura, sentirte humillado pero pensar en prospectiva.

¿Quién carrizo en una discusión no se ha imaginado echándole en cara los reclamos hacia los puntofijistas, repitiendo incesantemente que en tanto tiempo de gobierno fueron incapaces de hacerlo bien, o del otro lado, imaginarse que en una discusión le estás reclamando al mismísimo Diosdado –por ejemplo- en el rostro de un psuvista que nada tiene que ver con él?

Cuando veo a Mario Silva y escucho sus exposiciones, me parece que habla otro idioma, que vive en un país completamente distinto al mío. Si escucho a Nelly –una de las participantes del programa de formación para líderes comunitarios en Valencia- es distinto. Y sé que Nelly cree en Mario, pero también cree en mí. Y ahí, es donde se puede hacer diferencia. Deja muy claro cuánto y cómo influye la formación en gente que necesita algo más que sus 15 minutos de fama en algún programa de entrevistas de televisión. El tema con los estudiantes universitarios es ese: pueden hoy estar convencidos que su rol es para ser desempeñado de la universidad para afuera, y ese terreno tiene dos vertientes: los medios cubriéndote en la calle o los medios cubriéndote en estudio. Entreno voceros, y prometo certeza en esta variable. Pareciera que la inclusión de Goicochea en Primero Justicia o de Freddy Guevara como concejal metropolitano, privó –en el sentido más peyorativo posible- de “rostros frescos” a nuestra manida oposición.

Bien. Necesitamos entonces una intensiva campaña de aprecio y revaloración hacia los partidos políticos. Una campaña que explique su importancia pero que además de cuenta de la necesidad de su fortalecimiento por parte de nosotros mismos. Los líderes que necesitamos podemos ser nosotros, pero ya sabemos, no para conceder entrevistas a El Carabobeño o El Nacional, sino para ir de aquí a allá y recorrer el terruño, tratando de establecer qué queremos como proyecto de país alternativo, qué necesitamos y, estructurar, sistematizar, una vez más, nuestras necesidades pero estimulando nuestras potenciales soluciones. Vamos al futuro sí, pero necesitamos ir con mejores instrumentos, más gente organizada no sólo para marchar, sino para construir desde los instrumentos democráticos que aún tenemos, a pesar de tanto insulto, amenazas y descalificaciones. No apoyar la gestión en curso, no nos hace gente “de derecha”, ni apátridas, ni desestabilizadores. Del mismo modo, apoyar al presidente no nos hace brutos, ni agresivos, ni pendencieros.

Necesitamos buenos colirios de lado y lado, y eso lo vamos a repartir con nuestro trabajo sostenido en formación, en estas notas que compartimos, en un proceso reflexivo continuo e insisto, acompasado con el recorrido vital que debemos hacer en nuestras regiones con mucha fe en las ganas de cambio que seguro sortean a tanta gente.

Si son ciertas las creencias de mi familia y mi religión, y los tiempos de Dios son perfectos, entonces apoyo la idea que cuatro años son una buena plataforma temporal para ser menos reactivos y más propositivos; para construir, eso es: para construir.

2 comentarios:

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Tal y como lo dices hemos vencido un muro, ahora falta llegar a la meta. Meta, ese debe ser el motor para evaluar lo vivido. Reestructurar formas, planteamientos, métodos y saber a donde queremos ser como nación.
No es nada fácil, pero se puede.

Todo lo mejor para ti.

PS: Ña…, leerte es saber que no todo se he perdido. Gracias por hacerlo.

Psique dijo...

Me molesta mucho todo este clima político despues de las elecciones (como siempre, sea lo que sea que pase) y prefiero evitar las conversaciones sobre el tema, pero ante ud. srta Naky, me quito el sombrero y no me queda mas que aplaudir sus letras.

Voy a desear que mucha mas gente lea esto.

Saludos.