Así, chiquito, con la piel suave y unos bostezos monumentales. Llegaste sin muchas complicaciones, retando la valentía de quien tiene el privilegio de ser tu mamá. Uno de los seres más importantes de mi vida: mi cobija en noches interminables, la mejor carcajada que conozco, mi abogada defensora ante cualquier curia. Llegaste sin llantos, tranquilo, con buen apego a tu mamá y te ves tan lindo abrigado en ella.
Vas a gozar un puyero con su manera de contar historias, así, moviendo sus manos bellas como llamando más ideas mientras narra, como si los pensamientos fuesen mosquitos que se mueven al impulso de esas brisas breves que producen sus dedos al aire. Vas a hablar pronto, ¡no hay de otra!, tu mamá es una guía de palabras y estimulará todos tus sentidos para apreciar tu lengua, tu idioma; descubrirás muy pequeño el poder del castellano. Sentirás desde otras perspectivas, el poder de su amor, de su piel y su energía maravillosas, el remanso de saberte amado.
Vas a deslindar del vértigo, el peso y los mareos, porque tienes un papá enorme, imagínate que en sus manos pareces un bojotico; y subirás y bajarás en ejercicios simpatiquísimos que harán que tus risas se reproduzcan sabrosas. Sentirás su defensa, su mal gusto por ser magallanero, pero discúlpalo, no todas podía pegarlas. Es de hecho, un buen hombre, tierno en sus obras, generoso con el helado y la mitad que hizo posible el milagro de tu vida.
Y prepárate, por abuelos te tocaron unos sensacionales: Wadimir viene de la mar, de una costa hermosa que a partir de tu llegada multiplicará nuestras razones para amarla. Habla bonito, su voz te va retumbar en la panza, te hará cosquillas. Es simpático y ya te bautizó “superchiquilingo”. No te preocupes, ese nombre cambiará a lo largo de tu vida. Él hace crucigramas, lee mucho, es puntual y ordenado; ¡ronca que da miedo!, pero su abrazo es siempre una bendición. Aprovéchalo, déjalo que te eche cuentos imposibles de cacerías en África y encuentros navales en el Mar Caspio, porque tu abuela Noris se encargará de desmentirlo. Ella sí es caraqueñísima. Borda, teje, cose, cocina, coordina tareas, canta, regaña, ordena, cuida, y es bien bonita. Goza con su pelo que es abundante, respeta sus matas porque las quiere mucho, hazle cosquillas porque le encantan. Ella decidió llamarte Coquito; ella te preparará los dulces más buenos que vas a probar, sus manos serán capaces de librarte de cualquier molestia, sus palabras se quedarán grabadas en ti con el poder que sólo tiene su amor. Ellos son los papás de tu Tío Erving, tu mamá y yo. Te vas a reír tanto cuando te muestre los vídeos de cómo te miraban el día en que naciste, como si te fueses a salir de la cuna, como si aún no fuese verdad tener frente a sus ojos ¡tanta belleza!, ¡tanto amor traducido en ti!
Tu Tío Erving y tu tía Liz son una pareja demasiado divertida, con ellos tienes garantizadas más risas, más fechorías, porque te aseguro que serán tus cómplices, unos secuaces capaces de justificarte y vamos a ver cómo los metemos en cintura a los tres. Erving es el que mejor conoció a tu mamá cuando ella estaba de tu tamaño, así que debe ser buenísimo que le preguntes qué hacía ella cuando crecía. Montarás bicicletas, irás al Ávila, tendrás patinetas, patines, tablas para surfear; irás a conciertos de jazz, a paseos al aire libre, te acostarás entre almohadas grandes y reirás.
Ya sentirás la garantía de estar bien cuidado, protegido, de saberte querido, y en esa bonita misión tienes a la mejor, la más grande, la más bella y graciosa de todas las nanas del mundo: Zenaida, Zeni, Cheita, Cuni, etc. Tú también tienes el derecho de darle el apodo que gustes (o el que tu lengua te permita); pero vas a ver qué rico es que te cuide alguien que te ama, y contigo es un amor multiplicado, ¡es que ella nos cuidó a tu mamá y a mí! Probablemente conozcas a Rocío Dúrcal, Juan Gabriel, Camilo Sesto, José Luis Rodríguez y otros más, antes que a los “cantantes de moda”. Esa, es otra con la que tus padres harán hazañas para mediar entre sus consentimientos y tu buena conducta.
En Cumaná, vive el resto de tu familia. ¡Tienes seis primos!, ¡seis tíos!, ¡otro par de abuelos fantásticos!, y mar, mucho mar. Tienes la ventaja de que esos primos te narrarán la vida distinto, con resúmenes fabulosos, te hablarán en mejores idiomas y vas a nadar muy bien. Conocerás tantas cosas con ellos que sabrás por qué decimos que es una barrajazón regresar de allá. Tu padrino es tu primo mayor, David, con él aprendimos la dimensión que un pequeño como tú le da a la vida. Con Samuel sentirás ternura y tendrás más historias. César Daniel te enseñará a jugar con acierto, Javier seguro te hará cariños buenos, Daniel correrá contigo y Sebastián te llevará de la mano. Teté cocina tan rico, regaña tan gracioso y es tan dulce. Y Papá Toto tiene la misma belleza en el corazón como en los ojos. Yaya y Nena son nuestras hermanas, tus tías, hazles caso, disfruta de su amor que es hondo e insondable.
Tu madrina es otra que te proveerá cuentos increíbles sobre tu mamá, lo que sabe Iraida, no lo sabe nadie, ¡tantos años de amistad las convierten en hermanas! Así que empieza a llamarle tía. Es tan bonita que te va a encantar tenerla en tu equipo. Tienes otros tíos de vida: Alberto, Antonio, Michelle, Juan Andrés, Yeniter, Pablo, y como todos se desenvuelven en la comunicación, mi niño lindo ¡qué riquezas te esperan! Tienes a LuisCarlos, que pronto será un tío formal; es mi novio, mi mejor compañero; él se suma a esta camada de narradores, publicistas, productores, gente que sabe de luces, de palabras, de imaginación y creatividad, buena gente, bonito; buena gente para conectarte por muchos canales de desarrollo.
Me tienes. Te vi ahí en el pecho de tu mamá, y supe que la vida me cambiaba; supe que los motivos se me multiplicaban, desde esas manos y esos pies preciosos, desde tus ojos que aún no miran pero que igual brillan. Te cargué, te olí, te abracé, y te lo escribo mientras me vibra el espíritu porque ya puedo besarte más allá de la pancita de tu mamá, que es mi hermana, la otra parte de mi vida, mi compañera, mi íntima esperanza, recrecida en ti y contigo. Me tienes Adrian, toda tuya.
Dios te bendice en la alegría y el amor de esta, tu familia: te amamos, te bendecimos, y damos muchas gracias de saberte sano. Nuestra misión será construir tu felicidad con el pulso que todos estos amores combinados recreen.
¡Bienvenido a la vida, Adrian Eduardo!
¡Bienvenido a nuestras vidas, que ya son tuyas!