Crucitrama

11 mayo 2012


El Paraíso. La movilización de presos del retén de La Planta, produjo balaceras que las autoridades no lograron aplacar. La Guardia Nacional demostró ser más eficiente en la sustracción de la cámara de vídeo del equipo de Globovisión. Los familiares también tomaron represalias contra  el equipo de Telesur, y no es lo mismo aunque insistan en analizarlo así. La ministra Varela cometió el error de declarar que los disparos eran sólo entre los mismos reos, que no había autoridad alguna interviniendo con armas. Los tiros salen de la cárcel. Hieren y matan a un hombre en su casa. Esta atrocidad es reflejada como una noticia más. Varios colegios de la zona suspenden clases hasta que la situación se normalice.  El PopStar no regresa.  Ministros dan la primicia de su vuelta a la patria, pero no ocurre, no pasa, no llega.  Han tratado inútilmente de rescatar el caso de la hacienda Daktari, de colocar el mensaje de que el Consejo de Estado no es un órgano de transición, todos llaman a cerrar filas en pro de la transición al socialismo.   


Habiendo pasado el prolongado efecto burlesco sobre "Caracas ciudad de despedidas", el foco debía sustituirse por algo más. Y allí aparece un crucigrama de Neptalí Segovia, quien por años ha elaborado este producto para el diario Últimas Noticias, y en una reedición proselitista, en un intento por ser considerado el nuevo Jhon Nash; un calvo que cae pero no corre, desentrañó una clave de magnicidio. El dueño de los jastás prepagados, iluminado y sin sentido de ridículo, expone el crucigrama resuelto. Es como un navajo en la Segunda Guerra Mundial. Su espada del augurio está avalada por sus títulos universitarios y toda la tecnología de la que dispone en el estudio. La predicción es su divisa.

Horas más tarde, el encargado de violar sistemáticamente cualquier orden de Conatel sobre contenidos, asegura que también posee un equipo de investigadores haciendo lo propio; que lo ha hecho por años, pero más aún: se ha dedicado a desentrañar los mensajes cifrados de caricaturas populares como Panchita. Olvídense de los terminales de lotería, allí hay información clasificada para los atacantes que sólo ellos conocen pero aún no detienen y nadie sabe por qué. Para nuestra calma, ya las autoridades de inteligencia visitaron la redacción del diario involucrado en tan perversa práctica, y no vayan ustedes a asociar este amedrentamiento con los batacazos que brindaron por las declaraciones de Castro Soteldo y sus tres escenarios. No, nada más lejos de la verdad.

Ahora emergerán profetas de victorias incontenibles, vaticinios sobre la extraordinaria salud presidencial, el Ave Fénix y garante de sus puestos de poder; vendrán augurios sobre la muerte de su contendor, pronósticos de la maldad opositora. En rigor, ya todas estas prácticas han sido utilizadas, pero es importante el artificio que ayude a desviar la atención sobre la demostración de ingobernabilidad más severa que siguen viviendo: esto no es un Estado, no hay control legítimo de la violencia, la Comisión Presidencial para el Desarme es una chapuza, un fracaso por adelantado, que no ha tenido la capacidad operativa para declarar ante esta contingencia. No importa a dónde trasladen los presos, es irrelevante que los "saquen" de Caracas, si no los desarman, seguirán matándose y matando a gente inocente, como ese hombre de 48 años que murió por estar en su casa; lástima que la crucitrama ayudó a desvanecer el horror de su muerte, una más en esta Venezuela con "V" de violencia.





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Cuando puedan, lean a Laureano.



38 años

04 mayo 2012


Superar diferencias, es un eslogan que sólo quien lo vive, logra comprenderlo a cabalidad, conectándose con el alcance de su verbo, con el poder que la visibilidad otorga, a la investigación, desarrollo y práctica, que combinadas hacen de un niño, un ser con capacidades mucho mas amplias de las que hace apenas 38 años podían presumirse.

Un 4 de mayo, nació Invedin. Nació para un grupo de emprededores, y para las familias de ellos también, que iniciamos una travesía maravillosa, que nos enseñó entre otras grandes lecciones, que la discriminación es sólo un velo que le resta valor al hermoso universo de quienes crecen con una condición que les demanda conocer más de sí mismos y su entorno, para desarrollarse a plenitud. Admito que aún hoy, cuando escucho a cualquiera usar la palabra mongólico como adjetivo calificativo, asumo el compromiso de explicarle sobre el par cromosómico 21, y sensibilizarle.

Yo crecí entre -y por encima de- las hermosas matas de mango de la sede de Los Chorros, de donde sistemáticamente me mandaron a bajar Yolanda Wallis, Trina o Sara Del Castillo; Eunice, 
la señora Lila, Ma. Isabel Tovar, Ma. Cristina Sanhueza, Ma. Isabel Arnal o nuestra siempre recordada, Ingrid. ¡Son tantos rostros, tantos nombres, tantas memorias!
Aprendí el valor del silencio, regularmente regañada en una silla frente a la oficina de la Sra. Anita, que mitigaba mis silencios con caramelos maravillosos, ninguno comparable con su torta de chocolate.
Aprendí el valor de la palabra, cada vez que expliqué a otros a qué se dedicaba esta institución.
Aprendí a ser una buena vendedora en el bazar, a veces con entradas, chocolates o quesos, bajo la producción de Gabriela De Sola.

Ya graduada y en mi empleo, en el que llevo 12 años, mi mamá me preguntó varias veces por qué no migraba a la empresa privada. Y muchas veces devolví su sugerencia con una mirada de soslayo, en la que trataba de decirle: tú me enseñaste que primero que hay que amar lo que hacemos, esa, es la única garantía para hacerlo bien. Me enseñaste el valor de la lealtad, de la fidelidad, de la entrega. Me enseñaste que cada uno de los niños que conociste, era un poco tuyo; que los progresos, por muy pequeños que sean, hay que celebrarlos y reafirmarlos como base a nuevas nociones. Y me enseñaste la prodigiosa diferencia entre un empleo y una causa: en uno sólo trabajas, por la otra, vives.
El corazón de Invedin es también nuestro y de todas las nobles personas que han hecho posible que tu amor nunca se amainase. Con 69 años aprendiste a superar un ACV, y me ratificaste con tu esfuerzo y tus ganas, consolidadas con el equipo que ha intervenido en tu recuperación, ¡que las diferencias sí se superan

Sólo quiero agradecer a todas las personas con quien hiciste vida en las tres sedes que conociste; agradecer haber hecho de tus hijos otros activistas convencidos de la causa de Invedin y sus alcances; que siempre será tuyo, mamá, irrevocablemente.

Te amo.

Entre libros

03 mayo 2012


A Francisco Izquierdo

Tú vas tranquila, con actitud de esnob promedio, cumpliendo con el sagrado deber de sumarte a decenas de ciudadanos ávidos de una agenda que supere –oculte, desdibuje o por lo menos amaine- las horas en el tráfico, además de la sagrada paranoia que desde hace años, forma parte de la indumentaria con la que cualquier caraqueño abandona su casa.

Tú que recorriste entero el maltrecho estacionamiento del Centro Plaza, entendiendo que el hedor es estructural, y no hay manera -aunque te hayas bautizado con perfumes prodigiosos- de ignorar la sensación a bolsa negra de basura, con la que abandonas el centro comercial, después de cuarenta minutos terciando un puesto, llegando al último nivel, para venir a descubrir que existe ese descampado con pinta de autocine en destrucción.

Tú vas, promediando cuánto puedes gastar en esta temeridad cultural. Conforme añades datos, concluyes que nada, porque con una inflación expansiva y tantos rumores de golpes de Estado, comprar libros es una locura, mejor invertir en latas de atún y agua mineral. Te toca endeudarte, sacar la tarjeta, rogando que la osadía opere a favor de un potencial aumento de tu límite de crédito. Total, son unos libritos, unos pocos, algo para esas noches donde te obstinas de redes sociales y las treinta versiones de CSI; unas páginas que siempre hacen falta, como los vegetales hervidos.

Somos muchos y a la vez tan pocos, que tendemos a repetirnos en los mismos espacios. Allá está la ex de tu ex; a tu lado camina el poeta este -¿cómo es que se llama?- el que se empata con muchachitas; la que está frente al heladero es la locutora esa, ¿no? Todas las carpas se ven pequeñitas, incapaces de albergar más de 5 personas en simultáneo, porque para leer los lomos hace falta una distancia prudencial entre el estante y los ojos. Este tiene punto de venta, aquel no. Este tiene muchos libros viejos, y aquel puras novedades. 7 de los viejos cuestan lo mismo que uno solo recién salido de imprenta, y esa editorial reparte bolsas ecológicas. Bienvenida sea la alergia, más es más, aunque la edición sea de 1970. Es más, eso casi cuenta como un clásico.

Inexorablemente llegan los encuentros. Si tú ves, a ti te ven, aunque no quieras que te vean, aunque no quieras ver. El problema no es que te vean. Es que te saluden. No todos tenemos competencias para las mismas escenas. Has pasado decenas de veces por el mismo guión, y aún eres reticente a aprendértelo, a desarrollarlo con destreza. Todo encuentro casual incluye un quinteto de preguntas base: ¿Cómo estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Cómo está tu familia? ¿Cuánto tiempo teníamos sin vernos? ¿Cómo ves la vaina? Dependiendo del grado de intimidad de los encontrados, estas preguntas deben ser intercaladas con los halagos promedio: ¡Pero estás igualita, no has cambiado nada! ¡Te ves preciosa, estás más flaca, ¿no?! ¡Tu hij@ es idéntic@ a ti! ¡Siempre me rio con lo que pones en el Facebook! ¡Qué tiempos aquellos!

El problema surge con los monosílabos, y respondes que estás “bien”, a secas. Que sigues en el mismo empleo desde hace 10 años. Que tu familia está “chévere”. La complicación es mayor cuando es evidente el paso del tiempo y ni de broma te ves igual, has engordado y no tienes hijos. Ni hablar si no tienes cuentas en redes sociales y tu opinión política es compleja, y no hay manera de resumirla en ese brevísimo espacio entre carpa y plaza y el bojote de gente tratando de desplazarse a pesar de los muchos encontrados repitiendo la misma performance cada 50 pasos.

Cuando todas las preguntas han sido respondidas por ambos. Cuando los halagos se agotaron. Cuando no hay ni siquiera un tercero al cual decirle que ese es tu amigo Fulano, de tal parte, ¿te acuerdas que te lo presenté en la boda de Carolina? Cuando todo eso pasó, irrevocablemente llega el silencio, el vacío, la nada.

Volteas. Sonríes de soslayo. Revisas la hora. Te secas el sudor. Vuelves a medio sonreír. Tratas de ampararte en el tránsito de otros rostros, buscando alguien más. Para él o para ti. Tratas de leer los rótulos de los puestos más cercanos, en un intento de despersonalizar el próximo comentario con algo como: ¿Ya viste los nuevos títulos de Lugar Común? Y tu amigo que no tiene idea de lo que estás diciéndole, te sale con una sandez como: ¡Sí, claro, pero nada tumba al “granito de arena”, ¿ah?, ese es un clásico!

El último recurso es el clima. Cuando llegas al clima es la admisión del final irreversible. La huida más popular y eficiente. Venteas el programa de la feria y dices: “Con este calor no se puede, estaba bajando a buscar una botellita de agua”. El otro lo sabe, inmediatamente se activan las frases de despedida promedio, un ¡fue un placer verte!, o el ¡qué gusto encontrarnos!, quizás algo como ¡vamos a cuadrar para vernos pronto!, o los tecnológicos: ¡dame tu pin, dame tu Twitter! El sempiterno ¡llámame y quedamos!, donde meñique y pulgar se extienden entre la oreja y la boca, afincando un disminuido puño sobre tu pómulo, simulando aquellos auriculares que nunca más usamos. Te volteas, le das la espalda, eres libre, de seguir caminando, transpirando, revisando.

El problema es que somos muchos y a la vez tan pocos, que en el próximo toldo, allí, al lado del estante de autoayuda, el que no vas consultar y por eso revisas el otro de la esquina, justo ahí, está oculta otra amiga, conocida, compañera, que abre el mismo puto compás y repite el guión que tanto conoces y te resistes a interpretar porque detestas los rituales de saludos impostados y abrazos de mentira, mientras sudas como una loca y te preguntas si valió la pena el tráfico, la hora perdida en el estacionamiento, la ponderación de deudas en la tarjeta de crédito, cuando siempre han existido las librerías y cómodamente puedes ir allá y comprar lo que se te pegue la gana sin pasar por esto. Para que no te vean, para no ser vista, para no ver.

En el décimo tercer encuentro pensaste en fingir amnesia. Pensaste en hablar como la gemela perdida a quien siempre han confundido con esa mujer que saludan, pero que nunca has tenido el privilegio de conocer. Pensaste en hacerte la apurada, y qué pena pero te están esperando en la torre Británica.

Pero también te encuentras buena gente. Sí. Siempre pasa. No dejes de ir. Los libros, siempre hacen falta, mucho más que los vegetales hervidos.

Sin CIDH pero con LOTTT

30 abril 2012


Siguiendo la tendencia de su contendor, aparece con camisa vinotinto y un paltó negro. La cadena comienza cuando ya está en el podium; una vez más, no sabemos cómo llego hasta allí, con cuál paso. Bolívar a su espalda, como siempre. A su derecha, un afiche tricolor con las letras LOTTT, de estética muy similar a las del BFC.
¿Multiplicó el don de la ubicuidad? Admitiendo que es imposible, entonces fue un mensaje grabado y convenientemente transmitido antes de su nuevo viaje a La Habana, así pues, varios de los presentes pudieron estar instalados en la Asamblea Nacional y en el Teatro Teresa Carreño, respectivamente.


El bravío
Como la LOT es una falacia que nadie discutió,
te lanzas el retiro de la CIDH y
así todos se distraen mientras te vas a Cuba...

En febrero de este año, el TSJ declaró constitucional la Ley Orgánica del Consejo de Estado, aprobada vía habilitante. Hoy vuelve a aparecer en sus anuncios, con la incorporación de José Vicente Rangel y Luis Britto García al consejo. Su primera misión: evaluar la desincorporación inmediata de Venezuela a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, acción que recalcó, debió realizarse hace mucho tiempo.
La gente de Provea afirma que sólo los gobiernos más retrógados en DDHH han amenazado o se han retirado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Afirman algunos abogados que, mientras no haya un mecanismo institucional alternativo a la CIDH, no podremos retirarnos. Conviene entonces revisar el artículo 31 de nuestra Constitución.

El demócrata
“Estoy seguro que el TSJ reconocerá su carácter orgánico"
Tras la frase, Luisa Estela sonríe, aplaude y asiente.

Más de 19000 propuestas, dicen, sirvieron de referencia a la nueva Ley Orgánica del Trabajo. Para cualquiera es una curiosidad pertinente, saber cómo se sistematizaron, quién llevó a cabo esa labor, cómo acceder a los documentos que de esas acciones se realizaron, cómo llegamos al texto que aún nadie conoce.
La cuenta Twitter del Presidente sirvió para breves avances sobre su contenido, y aún hoy, día de su firma, poco adelantó que ya no supiéramos:
  • Reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. La labor diaria no debe ser mayor a las 8 horas.
  • Eliminación del trabajador tercerizado o contratado.
  • El reposo pre natal será de 6 semanas y el post natal de 20 semanas. Beneficio extensible a los padres que adopten niños recién nacidos.  
  • Pago doble de las prestaciones en caso de despido injustificado.
  • El cálculo para el pago de las prestaciones sociales se hará con base al último salario y de acuerdo a los años de servicio.
Habrá que leer la Gaceta Oficial para conocer esta ley, para construir la historia de una discusión que no se dio, o al menos, hasta ahora no han aparecido aquellos que se supone sí colaboraron en su amplio debate.

El creyente
Como nos estamos medio matando
por saber quién te sucederá en el cargo,
pides mucha lealtad antes de irte a Cuba...

Habló de la depuración interna de la revolución socialista. De estar dispuestos a hacer todos los sacrificios que haya que hacer. Habló de irreverencia y discusión pero ante todo lealtad, lealtad, y más lealtad. Y cito: “Mientras yo viva considérenme un aliado, un trabajador más”. Cabello, Maduro y Jaua suspiraron con esta frase, bien podría considerarse el adelanto a una renuncia sin confirmación, en eso ya tiene experiencia.

A pesar de su solicitud de desincorporarnos de la CIDH, afirmó que están ampliando los derechos de los trabajadores venezolanos para incrementar la generación de la riqueza nacional y en una epifanía de estadista cerró con esta perla: "La independencia no sería posible si no fuésemos in-de-pen-dien-tes", mientras confirmaba que hay petróleo para rato. Pidió cerrar las filas del proceso revolucionario, comprender el valor de estar presentes en esta transición irrevocable al socialismo: cualquier fanático podría preguntarse: ¿y entonces qué hemos estado viviendo todos estos años?, ¿el openning?

El vencido
Como has perdido el estilo de semental bravío,
conviene que llores un poco,
los conmueves y te vas a Cuba...

Muestra el crucifijo que portaba en abril de 2002, suda y narra: “Yo pensé que iba a morir allá, a la orilla del mar y ocurrió como un milagro. Estoy seguro que mi Cristo repitirá o continuará haciendo este milagro". No levanta la vista, mantiene la barbilla dentro de su amplia papada, hay un quiebre en su voz y continúa: "Con esa fe infinita me marcho y espero en pocas semanas estar de nuevo echando la partida de pelota" ¡Viva la vida!, dice y llora.

No dudo de sus dotes histriónicas, pero el quiebre, a mi juicio, fue real. Toda su exposición fue un desastre, nuevamente errático, incluso para la rabia, esa que debió dividir entre sus propios seguidores a quienes demandó tantas veces lealtad. Con Aponte Aponte cometió el desliz de señalar que la culpa es de quién le da el garrote. La cadena cerró de sopetón, sin una voz en off describiendo lo que ocurriría a continuación, sin el anhelado pase al Teresa Carreño, donde centenares de trabajadores esperaban bajo el comando de María Cristina Iglesias, las prebendas de una ley que reivindicará sus derechos.

Las implicaciones de un potencial retiro de Venezuela de la CIDH, opacan sustancialmente la necesaria discusión sobre la LOTTT. Abrió el compás en un día donde se siguen matando reclusos dentro del penal de La Planta, aquí pues, donde lo extraordinario se vuelve cotidiano; se marcha así, el último hombre en cadena.

Alto contraste

26 abril 2012


Hoy, el PopStar intentó intervenir en el acto del Comado Carabobo en el estado Miranda. Lo intentó y no pudo. Cuando pudo no funcionó. Como no funcionó se arrechó y Jaua continuó. Hoy, expropiaron Lácteos San Simón, golpeando una vez más, el destrozado mercado de leche venezolana. Hoy, Capriles volvió a marcar la agenda informativa hablando de empleos.


Carabobo y la independencia
Si no vió el acto del Comando Carabobo, mejor para usted. Tres oradores principales y un discurso manido, agresivo, copiado. El Gran Polo Patriótico. La transición al socialismo. Capriles gay. El 11 de abril. La nueva ley del trabajo. Y un limitado etcétera que ya todos conocemos. Pareciera que no hubiesen discutido lo suficiente el nombre de su comando. Cada vez que hablan de la independencia de la patria, la independencia definitiva, es una suerte de despedida adelantada, pero de subconscientes sabe Jorge Rodriguez.

Aristóbulo ha acumulado demasiados desaciertos. Como arengador, pierde el centro pronto, impidiendo a la audiencia entender si está emocionado o bravo, si aquello es una invitación o un regaño: nadie puede hablar de paz con gritos, de unidad escupiendo, de estabilidad con venas brotadas. Su proxémica y su verbo son un oxímoron contínuo, donde siempre vence el modo de decir las cosas, y no hay poesía para tanta rabia, deshaciendo toda certeza de poder, al menos en él.

Rodriguez luce cenizo, restándole igual vitalidad a sus mensajes, un escorpión adulto, al que nadie prestaría su espalda para cruzar el río, porque ya te sabes la historia, o simplemente porque es imposible confiar en quien posee más habilidades para el insulto sesudo, que para la reparación de una acera del municipio Libertador. Es importante separar los mensajes clave de las claves repetidas, porque Rodriguez insiste en el mismo argumento de la homosexualidad como sinónimo de debilidad, en el sionismo como condena, en el capital como maldición. Si aún no lo miden, deberían hacerlo, decirle marico a Capriles no les ayuda.

Jaua. Desconozco sus mejores virtudes, pero la palabra no forma parte de ellas ni ensayando. Jaua es la negación de la habilidad primera del PopStar, su némesis. Ni se enteró de cuándo fue que repartieron el carisma, la empatía o el sarcasmo como último recurso. Tiene el cargo y tiene al PopStar. Pero los vicepresidentes también pasan, y perderá Miranda con menos votos que Diosdado, y entenderá que su única ruta era un cargo de confianza, porque sólo confiando en él es que pudo haber llegado hasta allí.

Pero sigue siendo el rey
El rey está desnudo, allá en su palacio, lejano, ajeno, omnipresente y por eso ausente de verbo y cuerpo. El rey está desnudo y todos lo saben, incluso él, demandando la presencia de su voz, los vítores que no pueden negarle, no ahora, ¿quién se ha creído Jaua sin él? ¿Quién Castro Soteldo? El rey fustigará una vez más la incompetencia de Izarra, que no entiende el valor del high tech, para saciar su sed de aplausos, la rotundidad de su aporte insustituible, el pueblo ya lo sabe aquí el que manda es... ¿quién manda?

No entiende que es un PopStar. Que lo pop cesa pronto, congelándose siempre en su mejor versión, como lo prueban las franelas del Ché, las fotos de Marilyn y el moonwalk de Micheal Jackson aún sin despigmentarse, cuando conservaba algo de nariz. Por eso las fotos que visten los edificios de PDVSA pertenecen a su imbatible versión de 2004, un poco gordo, ya sin verruga y con pelo crespo negro Bigen.

El PopStar vino a buscar ropa, no votos. Los votos residen en los censos de las misiones, el que quiera ayuda que pague con su devoción, su ropa roja y su voto, por quién corresponda. Nada es gratis, mucho menos en la transición al socialismo.

Anoche, Silva aplicó una pausa bien pensada. Cada vez que decía comandante, refiriéndose al retorno y la posibilidad de transmitir en vivo su llegada, hacía una pausa y agregaba Chávez. No dijo comandantepresidente -todo pegado-, ni comandante a secas, uso que subrayaría la unicidad de su cargo. Le dijo comandante, pausa y Chávez. Hay otros entonces, a la espera de su renuncia o muerte, de ser ungidos por su voluntad patriota, trascendiendo esta vil circunstancia de un cuerpo que traiciona su rol histórico y lo devuelve vulnerable y común, tan común que es complejo decidir entre el rentable chantaje emocional de su condición médica o el machismo imperativo, herencia de un Maisanta que sólo él conoce como ancestro. El último hombre al teléfono. El último tutitero. El viajero frecuente.

El PopStar se quedó sin estar. Y la cadena por cadena pareciera no remontar el casa por casa.


El candidato
El acto del Domo Bolivariano en Barquisimeto ayer, fue magistral; hasta el par de micrófonos -amorochados con teipe negro- le perdoné. Repitió el espíritu del acto de lanzamiento de su candidatura, mucha gente con franelas multicolores, mestizos como somos, con una tarima modesta, con un gentío que teníamos tiempo sin ver juntos, congregados alrededor de un candidato que portaba la franela de nuestro equipo de fútbol, a pesar de los reveses sufridos. Justo cuando la ministra Eeckhout pedía deslastrarse del adeco que llevamos dentro, más de un miliciano gritaba adelante, a la voz de otra revolución. 

Y hoy repite el acierto, la convocatoria múltiple, habla de empleo, escribe, anota, explica con sencillez incentivos que en las cabezas de sus diseñadores pueden ser realmente complejos, pero las políticas públicas requieren de traductores así, que echen el cuento, hablando del valor de la experiencia en el currículum de un joven que por joven no la tiene, de la segunda oportunidad de una persona de 55 años, de la no discriminación entre trabajadores informales y formales y sus sistemas para cotizar en la seguridad social. Proyectó empleos señalando la importancia de lo local, imbricando nuestras necesidades con nuestras capacidades productivas. La responsabilidad del Estado, la del gobierno, la nuestra. Se vistió con una camisa hecha por una emprendedora venezolana. Sudado y flaco, seguro, tranquilo.Tenemos un candidato. No grita, no insulta, no descalifica. La unidad tiene cuerpo y voz. Menos televisión y más casas. No es un rey. Es un candidato.

Algo bueno está pasando.