El Paraíso. La movilización de presos del retén de La Planta, produjo balaceras que las autoridades no lograron aplacar. La Guardia Nacional demostró ser más eficiente en la sustracción de la cámara de vídeo del equipo de Globovisión. Los familiares también tomaron represalias contra el equipo de Telesur, y no es lo mismo aunque insistan en analizarlo así. La ministra Varela cometió el error de declarar que los disparos eran sólo entre los mismos reos, que no había autoridad alguna interviniendo con armas. Los tiros salen de la cárcel. Hieren y matan a un hombre en su casa. Esta atrocidad es reflejada como una noticia más. Varios colegios de la zona suspenden clases hasta que la situación se normalice. El PopStar no regresa. Ministros dan la primicia de su vuelta a la patria, pero no ocurre, no pasa, no llega. Han tratado inútilmente de rescatar el caso de la hacienda Daktari, de colocar el mensaje de que el Consejo de Estado no es un órgano de transición, todos llaman a cerrar filas en pro de la transición al socialismo.
Habiendo pasado el prolongado efecto burlesco sobre "Caracas ciudad de despedidas", el foco debía sustituirse por algo más. Y allí aparece un crucigrama de Neptalí Segovia, quien por años ha elaborado este producto para el diario Últimas Noticias, y en una reedición proselitista, en un intento por ser considerado el nuevo Jhon Nash; un calvo que cae pero no corre, desentrañó una clave de magnicidio. El dueño de los jastás prepagados, iluminado y sin sentido de ridículo, expone el crucigrama resuelto. Es como un navajo en la Segunda Guerra Mundial. Su espada del augurio está avalada por sus títulos universitarios y toda la tecnología de la que dispone en el estudio. La predicción es su divisa.
Horas más tarde, el encargado de violar sistemáticamente cualquier orden de Conatel sobre contenidos, asegura que también posee un equipo de investigadores haciendo lo propio; que lo ha hecho por años, pero más aún: se ha dedicado a desentrañar los mensajes cifrados de caricaturas populares como Panchita. Olvídense de los terminales de lotería, allí hay información clasificada para los atacantes que sólo ellos conocen pero aún no detienen y nadie sabe por qué. Para nuestra calma, ya las autoridades de inteligencia visitaron la redacción del diario involucrado en tan perversa práctica, y no vayan ustedes a asociar este amedrentamiento con los batacazos que brindaron por las declaraciones de Castro Soteldo y sus tres escenarios. No, nada más lejos de la verdad.
Ahora emergerán profetas de victorias incontenibles, vaticinios sobre la extraordinaria salud presidencial, el Ave Fénix y garante de sus puestos de poder; vendrán augurios sobre la muerte de su contendor, pronósticos de la maldad opositora. En rigor, ya todas estas prácticas han sido utilizadas, pero es importante el artificio que ayude a desviar la atención sobre la demostración de ingobernabilidad más severa que siguen viviendo: esto no es un Estado, no hay control legítimo de la violencia, la Comisión Presidencial para el Desarme es una chapuza, un fracaso por adelantado, que no ha tenido la capacidad operativa para declarar ante esta contingencia. No importa a dónde trasladen los presos, es irrelevante que los "saquen" de Caracas, si no los desarman, seguirán matándose y matando a gente inocente, como ese hombre de 48 años que murió por estar en su casa; lástima que la crucitrama ayudó a desvanecer el horror de su muerte, una más en esta Venezuela con "V" de violencia.
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Cuando puedan, lean a Laureano.








