Las ojeras del diálogo

11 abril 2014

La escasez de azúcar, leche y café ha afectado el único cafetín del centro comercial donde trabajo. Un espacio que se sostiene a pesar de la combinación que establecen la sordera del señor José y la lentitud de la cajera de turno, gracias a Henry, el incansable y diligente hombre que cuela café, bate jugos y monta sanduches respetando el orden de llegada, birlando siempre a los coleados. Henry llama a las mujeres María y a los hombres José. 

Cinco trabajadores del Seniat esperaban sus cafés y al recibirlos en la escala de con leche a cerrero, se separaron en dos grupos, abriendo el paso a los nuevos solicitantes. Una dupla tomó la papelera a mi espalda. Abrieron unos twinkies para hundirlos en sus vasitos. Yo esperaba que montara mi jugo de lechosa con naranja tras unos sanduches de jamón y queso.

El más alto de los seniateros, habiendo devorado sus ponquecitos, increpó a su compañero sobre la mesa de diálogo de anoche, cuánto había visto, si la vio completa, qué le había parecido la vaina. El señor respondió con franqueza que estaba muy cansado y la introducción de Nicolás lo durmió, para despertarse esta mañana con tanto retraso que salió sin bañarse. El tono del amigo cambió con severidad. Hizo un resumen bastante tosco de las palabras de Nicolás y la carta que leyó el "Anuncio" del Papa, asegurando que la iglesia siempre jode las cosas, y lo inexplicable de su presencia para un socialista verdadero. 

Henry montó mi jugo y volvió a la máquina de café. Con el ruido de la licuadora de fondo comenzó el ejercicio de crítica del seniatero alto:
- La superioridad de palabra de los MUDos no me dejó dormir. Quedamos como unos pajúos, ¡Coño 'e su madre, no joda!

El amigo le rebate la sentencia argumentando que seguro los dejaron hablar más porque hacía demasiado tiempo que no los dejaban hablar en televisión. Más vale que no.

- No entendiste. Lo que te estoy diciendo es que los tipos dijeron de todo: los errores, los problemas, dieron cifras, ejemplos, los carajearon, se burlaron, fue un desastre, y los nuestros solo repitieron las mismas vainas: el golpe, el incendio del preescolar, que se quejaran de la violencia y tres güevonadas ahí, más nada.
- Pero eso tenían que decirlo, ¿no?
- Coño, vale; eso llevan diciéndolo todos los días, nada nuevo, y si lo decía uno, no lo podía decir el otro. Tenían que caerles a coñazos, decirles asesinos en sus caras, llevárselos presos, demostrarles quién tiene el poder en esta verga. Uno diciendo todo el tiempo "No volverán" y viene Ramos Allup, que habló como media hora, y los manda a callar a todos, güevón, y se dejaron, marico; hasta Diosdado se dejó.
- Pero es que estaban en cadena, tenían que portarse distinto, si no se metían en tremendo peo, tú lo que estás es loco.
- Loco pero no soy güevón, es que hasta el pajúo de Copei habló bien, le dio tiempo hasta de rezar, ¿tú puedes creer esa vaina?
El amigo sonríe. El alto se calienta más que el café.

- Te voy a decir una vaina: ayer más de uno dejó de odiar a esos tipos, ¿oíste? Eso jamás lo hubiese permitido el Cdte. Eterno, ¿meter a esos tipos en Miraflores, dejarlos hablar y pasarlos en cadena?
- Era muy tarde, eso no lo vio nadie, quédate quieto.
- Pero si el propio Maduro pidió que se repitiera hoy para que lo viera más gente, como si fuera una película. Óyeme esto: anoche perdimos tronco de elección, sin CNE pero con testigos que jode por todo el país, mira a la gente, ¡tienen ojeras! Eso lo vio hasta mi mamá, que simpáticamente me dijo esta mañana que había que reconocerle al "Flaco" que le dijo sus verdades a todos y que la Blanca parecía una histérica. Y se lo dimos gratis, marico, gra-tis. 
- Pero igual no van a volver, Capriles no va a ser candidato más nunca y todos los demás están muy viejos.
- Más viejo estoy yo que Henri Falcón. Ese coñoemadre sabe su vaina, ese viene de aquí.

Henry -el del cafetín- no había seguido la conversación, pero la última frase le llamó la atención. Entendiendo que hablaban de un tocayo y no de él, pasó el trapito de limpieza por la superficie del mostrador, sonriendo.

Una lata vacía

03 abril 2014

Las lacrimógenas son el mejor resumen de Nicolás: disparado por otro, asfixiando a todos, inútil al poco tiempo y vacío al terminar su exposición.


Zona de fascismo
El 17 de febrero, Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador, anunciaba el decreto 281 para hacer de su jurisdicción una zona -libre- de fascismo, cuya acepción asoció a cualquier al ejercicio de la oposición, legalizando arbitrariamente la discriminación política prohibida en nuestras leyes. El artículo 68 de la CRBV garantiza el derecho a la manifestación pacífica. Para manifestar no se requiere permiso, solo una notificación; pero el alcalde, aprovechando el secuestro que su partido mantiene sobre el Estado, ha impuesto su voluntad discriminatoria con el respaldo de las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares que tanto alaba. En Libertador, menuda ironía, está suspendido el derecho a la manifestación, por el criterio fanático de un funcionario que ejerce el poder cercenando derechos constitucionales.


Misión represión
Los estudiantes notificaron que marcharían este 3 de abril. Antes que arrancase su marcha, dos piquetes de la PNB estaban formados en el puente que impediría su tránsito. Aunque mostraron su notificación, explicaron sus motivos y demandaron sus derechos, por toda respuesta obtuvieron una lluvia de lacrimógenas, que dejaron de ser instrumentos de orden público, para ser el principal elemento represivo, aunque los manifestantes no hayan ejercido violencia alguna. Ser opositor es una agresión. Exigir derechos es una agresión. Transitar colectiva y pacíficamente por tu ciudad, también. 

Leer los mensajes de quienes estuvieron en la UCV fue desesperante. No pudieron realizar la marcha, pero adentro les esperaban civiles armados que propinaron golpizas, amenazas, insultos y hasta vejaron a un estudiante, desnudándolo. Insisto, 15 años de polarización, de deshumanización del otro, funcionan, por eso el trato cruel no ocurre contra un igual sino contra un enemigo, llamado ahora terrorista con la misma ligereza que antes se hablara de fascistas y apátridas. El gobierno promueve la violencia, tranca el único escenario posible: la admisión de las consecuencias de su mala gestión, y la posibilidad de avanzar dialogando.

El balance del desastre en la UCV suma dos policías, una periodista y al menos siete estudiantes heridos; 4 fotógrafos robados y una corresponsal amenazada. Otra acción paramilitar de represión a manifestantes, absolutamente impune, y el impedimento a una marcha pacífica, narrada por los canales oficiales como un logro, tergiversando hasta el propósito de la marcha.  La protesta es un derecho, la represión no. Criminalizar la protesta mientras se aplaude la represión como actos de heroicidad, es otro estímulo a la ira.


Consejo de DDHH
Los cancilleres de la Unasur fueron enfáticos sobre su preocupación por los DDHH de los venezolanos. Obviamente, la capacidad procesal y parcialidad política de la Fiscalía y la Defensoría no han podido -ni podrán- responder a las numerosas denuncias de violaciones cometidas en estas semanas de protestas. Pero como el Estado debe mostrar diligencia, y Nicolás es un hit para aumentar la burocracia, creó por decreto y sin la participación de las víctimas, un Consejo de Estado de Derechos Humanos.

Lo hizo con una exposición vergonzosa, donde repitió el mismo esquema argumental de los asesinatos ocurridos en el marco de las protestas: el problema no son los asesinos y la impunidad de sus crímenes, sino las barricadas que hacen vulnerables a ciudadanos que quedan en la línea de fuego; como ocurrió con Adriana Urquiola frente a Yonny Bolívar, ex presidiario, pero también empleado público con porte de armas. Aquí, hubo un mínimo reconocimiento a la presunción de alguna que otra violación a algún derechito humano, peeero, los terroristas son mucho peores, es más, demasiado bien han salido para lo que merecen por lo que han hecho y representan. Allí justifican la discriminación y el abuso de poder de Jorge Rodríguez, en lo que podría pasar si los dejaran marchar. Si han sido capaces de declarar culpables sin investigaciones ni juicios, de encarcelar autoridades sin respetar el debido proceso, que te impidan un derecho constitucional y te repriman por pretender ejercerlo es un acto de generosidad, desde la perspectiva de Nicolás.
En todo caso, la instancia será presidida por el VP Arreaza y estará constituida por los mismos organismos que han justificado o permitido la violación de derechos humanos: Defensoría del Pueblo, Fiscalía y TSJ, además de dos diputados -que designará la AN- y 3 representantes de ONG de derechos humanos, cuyos nombres que no se mencionaron, ni se explicó quién elegirá.


...

Si la ira y la venganza produjeran energía, nuestras reservas de petróleo serían una pendejada frente a lo que hemos acumulado de esta devastadora mezcla. Hay que pensar estrategias para vencerlas. Ya la criminalidad ha mermado sistemáticamente nuestra capacidad de asombro, que la violencia de Estado no acabe con nuestro compromiso con la civilidad. El odio está signando acciones injustificables. La violencia solo favorece al poder, por eso el Gobierno sigue estimulando la indignación, la rabia, los prejuicios que alejen a cualquiera que pretenda defender el diálogo como instrumento. Y esa, es la única vía.

La novia de Kelvin

22 marzo 2014

Av. Libertador. 2:30 p.m. El sol está más fuerte que radiante, ni una nube, sin brisa. Conociendo el efecto que el cansancio surte sobre mi creatividad culinaria, cruzo en Las Delicias para comprar un pan campesino. Con rodajas de tomate, lechuga y salchichón, resolveré mi necesario almuerzo. La botellota de agua mineral que compré y abrí con desespero, va mejorando mi ánimo. Cruzo por la plaza y al finalizar la calle, un trío de efectivos de la PNB me llama: 

- ¡Señora!, si es tan amable, dice uno moviendo su mano como fiscal de tránsito. Me acerco.
- ¿Usted viene de la concentración de allá arriba? 
Digo que no.
- Ajá, menos mal, dígale aquí a mi compañero, ¿verdad que no todas las escuálidas son guarimberas?
- Con gusto apoyo tus palabras, pero, ¿a qué viene eso?
- A Kelvin aquí -señalando en simultáneo a su amigo y el teléfono que sostiene- le acaban de enviar una foto de la novia de él marchando en Santa Mónica, y eso que ella vive en Prado de María, y el bicho anda todo con un conflicto que si eso no puede ser, que qué bolas, qué eso se termina ya. Y la jeva está bien, dígalo- y rompe en carcajadas con el otro que no es Kelvin. 

Les echo todo el cuento de por qué el término guarimba está mal empleado. Les vendo la pertinencia de hablar de barricadas. Pruebo que la tesis de Ernesto -así se llama el mamador de gallo- es cierta, y de paso me informo con sus preguntas y comentarios que ninguno tiene más de 25 años, que están cansados porque nadie los formó para lo que están viviendo y que no sienten orgullo sobre tanta represión, de la que se consideran víctimas también, pues han sentido la amenaza de la ira de los otros, han regresado ardiendo por las lacrimógenas.  El ruido de las palabras de desprecio es más impetuoso que el de las cacerolas. Están seguros que los estudiantes no se van a cansar, "porque esos bichos de verdad creen que aquí no hay futuro, y fuera 'e guevoná, a veces hay que darle la razón". 

- Usted es la primera de toda la gente que pasó que se paró a hablar con nosotros, dice Ernesto muy serio.
- Porque será escuálida pero no comemierda, asegura Kelvin.
- Soy una opositora feroz, pero eso no afecta mi curiosidad.
- ¿Curiosidad? ¿Y si la llamábamos pa' detenerla? 
- No hubieses sonreído al llamarme.
- Hay que sonreír, sabe, porque ahora la gente te ve con arrechera, no con respeto, y eso también duele.
..... 

Llegué a bañarme, a pasear a Pepe y comer, pero tenía esta historia encima.
Pensé en @adrianeriasme hubiese encantado tenerte allí ;)