Un torpedo perfecto

29 agosto 2014

Todo vagón de Metro traslada torpedos. Hombres y mujeres que asumen la rapidez como método, creando tumultos más peligrosos mientras juran que huyen de ellos: los que no dejan salir para montarse primero, los que sortean usuarios en las escaleras -regularmente mecánicas-, los que tropiezan carteras y loncheras, imitando el morbo de los motorizados por los retrovisores. Si existieran cornetas para transeúntes, ya se habrían instalado las más escandalosas. 

La procesión que me antecede responde a la mezcla de una religiosa que ya pasó los 80 años; un señor paliando 
con un bastón de madera, su notable desviación de columna , y una mamá lidiando con 3 niñitos. El torpedo viste una camisa con tela de mantel, a cuadros rojos y blancos. Llegó al mismo punto que el resto. Amuñuñados pero respetuosos. El torpedo abandona las filas para ingresar a las escaleras por la derecha y le pregunta a la monja: 
- Ah, madre, ¿y que el tiempo de Dios es perfecto? Perfecto es el mío, ¡permiso, permiso, circulando!
La monja sujeta el Cristo que porta en el pecho y baja la mirada negando suavemente con la cabeza. Hay un bajón de electricidad. El sol de la calle nos deja a todos viendo contornos a contraluz. Escuchamos varios golpes, quejidos con groserías y susurros regados. Se abre un círculo abajo y vuelve la luz. La monja se agacha para sobar al torpedo, mientras revisa los raspones de sangrado suspendido.

A mitad de la escalera un tipo alto le grita al torpedo: "Ya sabes, galán: ¡métete con Capriles, pero no con una monja!". 

La carcajada fue tan sonora, que a medida que salíamos, todos se acercaban a preguntar qué había pasado adentro ;)

Cruzando La Castellana

19 agosto 2014

Uno de los cruces más endemoniados de este lado de la ciudad reúne las esquinas del Mc Donald's, El Naturista, El León y Sanitas, todo un reto para un peatón que no depende de semáforos sino de la generosidad -casi inaudita- de los conductores.

A mi lado una mujer sujeta la mano de un niñito hermoso. Como no queda un espacio libre para cruzar, nos toca esperar. Frente a nosotros, un chamo rubio y papeado practica percusión en su volante. El chofer que le sucede toca la corneta mientras saca la cabeza para gritarle:
- ¡Muévete, güevón, que no voy a pasá to' el día aquí!

Con más miedo que indignación, el niñito le pregunta a su mamá:
- ¿Está loco, mami? ¿No ve que es el Capitán América?

El catire voltea, le guiña el ojo y antes de avanzar hace el gesto de saludo militar. Solo así, la mamá y yo vemos la franela con la estrella encerrada entre aros, y nos reímos con la emoción del pequeñín que lo despide batiendo la mano.

Si Nick Fury viera a este Avenger circulando al ritmo de Tito Rodríguez: ♫...mamá güela, mamá güela... ♪ 

El norte ya no es quimera

13 agosto 2014


María Gabriela Chávez fue designada como Embajadora Alterna ante la ONU. 
No todos los trapos rojos tienen ritmo, pero este sí; bien decía mi abuela que el arroz que no se menea, se quema. El nepotismo siempre indigna.


♫ Me voy para Nueva York
a gastarme los centavos,
y no volveré a Caracas
ni que reviva el finado.
El norte con sus riveras
¡ya voy pa'llá!
Lo siento por mi hermanita
y mi papá.

Ay, Nueva York
tú me agradas por el oro
tus descuentos son flechazos
que me encantan sin decoro.
A Nueva York, yo ya me voy
con todo y perro,
y denuncias por arroz.

Todo el que va Nueva York
se vuelve tan embustero
que si allá estafaba en cajas
dice aquí que no hay dinero.
El norte ya no es quimera
¡me voy pa'llá!
Y dicen que aquí yo vivo
cual marajá.

Ay, Nueva York
tú sí entiendes mis tesoros
aunque muchos me rechacen
y les broten to'os los poros.
A Nueva York, yo ya me voy
¡No sean becerros!
¡Sean finos como yo!

No vuelvo de Nueva York
lo juro por San Andrés
aunque no hable bien inglés
ni siquiera el español.
Al norte viajo en primera
¡y acomodá!
Ya salgo de La Casona
¡emperifollá! ♪